lunes, 7 de enero de 2019

Vieja reflexión en torno al atentado a Charlie Hebdo.

La caricatura siempre ha sido irreverente y sobre todo de un sólo lado, no se puede responder a una si no es con otra misma, la opinión escrita es más permeable, porosa, contradicha con el lenguaje que todos sabemos pero más directa y ofensiva. Por eso genera un tipo de odio particular cuando de quienes se burlan es algo que uno defiende o sostiene. Sin embargo, una caricatura bien llevada, no es ideológica sino que satiriza a quienes por alguna razón distorsionan y ridiculizan esa idea. A veces no queremos decir que el rey está desnudo porque en realidad no lo vemos así, no obstante, el caricaturista con su "inocencia violenta" nos la señala y todos la podemos ver porque nos hace voltear la cabeza en la dirección correcta. Lo sucedido hoy es grave, han sido asesinados el director y miembros de la revista satírica francesa Charlie Hebdo por extremistas islámicos por haber reproducido una caricatura de Mahoma de un diario danés llamado Jyllands-Posten en el 2006 y siempre haber sido irreverentes con el tema. Lo que no se comprende es que estas publicaciones lo que hacen justamente es canalizar la indignación de una sociedad hacia la risa y no hacia el odio. Una muestra de la irracionalidad del terrorismo islámico es no entender esto.

(publicado el 7 de enero de 2015)

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