viernes, 12 de junio de 2009

Lima: la ciudad de nadie *

Por Carlos Luján Andrade


Marshall Berman en su libro “Todo lo sólido se desvanece en el aire” en el capítulo dedicado a Nueva York y específicamente al barrio del Bronx, nos lanza una idea que de por sí lleva a la reflexión. Esta se refiere al significado de su ciudad -de la que tanto añora y reivindica- y a su despiadada destrucción, concluyendo que dichos cambios contienen un “imperativo moral” que le ordena a sus propios habitantes que la abandonen si desean buscar “algo mejor”. Esta idea que Berman descubre en el discurso de “otro hijo del Bronx” (un ciudadano como él), nos da la oportunidad de pensar en lo que nos tiene deparado el futuro para la ciudad y sociedad limeña.

Desde hace mucho hablamos sobre el origen del estado caótico y decadente de la ciudad de Lima (aún cuando veamos muchos edificios construyéndose de los cuales aún no encontramos algún patrón urbanístico que les de alguna identidad a estas edificaciones) y en líneas generales del Perú. Todas las ideas lanzadas hacia la reflexión sobre nuestro entorno siempre han contenido adjetivos negativos cargados de frustración, proporcionado a la idea colectiva de país y de ciudad un sentimiento de tristeza y subdesarrollo al que le hemos querido hallar responsables, encontrando a muchos de ellos en nuestro tiempo como si la culpabilidad del caos y el subdesarrollo fuese una función delegativa de generación en generación. El representar a Lima con un paisaje sombrío, refleja el parecer de una población que percibe a su ciudad como un proyecto inacabado en el que se intentó reflejar el avance de un pasado mundo moderno pero que “por alguna causa desconocida” todo ese empeño por concluirlo se desvaneció. Son notorios los momentos de la historia cultural del Perú donde se ha intentado apreciar a Lima como la otrora rica y burguesa ciudad donde los “más grandes valores” de su sociedad se manifestaban en la vida cotidiana de bienestar y lujo de sus habitantes. Lo que queda ahora de ese tiempo (sean edificaciones republicanas, monumentos representativos de la oligarquía limeña, historias de tapadas, sanguito[1] y revolución caliente[2]) revitaliza a aquellos que aún conservan los apellidos de las otrora influyentes familias; grupos sociales aferrados a un pasado que les otorga aún un sentimiento de pertenencia hacia un magnífico recuerdo de lo que fue su gran ciudad. Lejos de ese grato recuerdo se encuentra la actual ciudad de Lima en la que sus ocho millones de habitantes le dan no uno sino variopintos rostros diferentes por lo que es difícil reconocer esa identidad perdida pues cada sector de la ciudad le da una visión distinta de lo que ella debe ser.

Se afirma con certeza que la modernidad nunca estuvo de acuerdo con una ciudad colonial como Lima porque ella nunca quiso ser capital de un país y que cuando le delegaron responsabilidades de ciudad gerencial, ella huyó como aristócrata al que se le obliga a trabajar. Así, nuestra ciudad se dejó dominar por aquellos que detentaban el poder de administrarla. Jamás se vio en la antigua ciudad de Lima un intento de querer imponer su opinión (presencia cultural como ciudad), de ser el eje de un país, sólo calló y el tiempo se encargó de relevarla por influencias externas. Ya han pasado los tiempos en los que Luis Alberto Sánchez nos hablaba de “los dueños del Perú”. Ahora, eso es difícil de distinguir.

Se puede plantear la pregunta ¿quién quiere ser dueño del Perú? No imagino muchas manos alzadas para asumir tal responsabilidad. Es comprensible que los ciudadanos de hoy ya no sepan hacia dónde dirigir sus lealtades y expectativas, la historia nos dice que nunca fue compatible el querer con lo hecho. Al observar alrededor y mirar nuestra ciudad -que al pasar de los años sigue siendo considerado el Perú oficial- vemos olvido y sueños incumplidos, el todo sucumbió cuando los tiempos que le dieron esa unión cambiaron. Al andar por la ciudad de Lima vemos distintas formas de vivir, formas que se han ido consolidando desde que muchos inmigrantes vinieron a establecerse en la capital. Aparentemente, el limeño es aquel que vive en la capital del Perú y que la identidad que nos une al otro ciudadano es lo incumplido, lo no logrado. Aún observamos un Cerro San Cosme, un Cerro San Cristóbal: inacabados, poblados con el mismo orden después de cincuenta años y a los hijos de estos pobladores cubrir los cerros restantes. Muchos de ellos han expandido distritos y hecho crecer a la ya, Lima inefable. Si nos preguntamos ¿Dónde están los que fueron los dueños del Perú?, ellos se fueron para no regresar, y ¿hacia dónde? A las afueras, a otros países, dejando lo que fue la raíz de su identidad, viviendo de las “joyas de la abuela” por años para luego abandonarla en medio de un paisaje decadente. La Lima que ahora ya ninguno desea, es el reflejo de que nadie desea esa historia, una infame en la que las clases sociales eran sólidas como la piedra y que el pueblo miraba desde lejos ese mundo que nunca sería suyo. Así, esta ciudad llamada Lima es la hija de tiempos pasados que se mira con desdén por los que ahora la pueblan, ciudadanos que con mal gusto tugurizado adornan sus balcones que para ella fueron emblemas de elegancia y fastuosidad en su época de juventud. Pero Lima nunca fue señorial, era una ciudad desordenada, llena de excremento de caballo y barro, sin embargo siempre nos hicieron creer lo contrario y ahora se vive de ese falso pasado.

Hace un tiempo, un ex alcalde de Lima inició una campaña para recuperar el centro histórico de la ciudad mediante un slogan que decía: “Lima renace, su gente lo hace”. Lo que lleva la reflexión es preguntarse ¿quién es esa gente a la que se refiere?, porque la gente que hizo de Lima lo que fue, ya no está aquí, huyeron con todo su estilo de vida cargado sobre las espaldas o fueron arrasados por las revoluciones sociales setenteras. ¿Qué es lo que renace si Lima nunca ha muerto, ella desde hace más de quinientos años nos observa, envejecida y conforme? La urbe va haciéndose paso sobre Lima, lo característico ya deja de tener sentido para nosotros. La identidad de los ciudadanos que pertenecen a una ciudad cambiante no se reconoce en las casonas, plazas, jardines; tal vez se identifique con el deterioro de ellas ya que eso sí es compatible con la historia del Perú, es decir: la desestructuración latente. Debido a esta identificación con lo empobrecido y decadente de una ciudad desmembrada -carente de cualquier contenido valorativo- resulta difícil deducir si alguien la desea reclamar como suya. ¿Es posible encontrar en esta modernidad arquitectónica reciente, algún destello por hallar una identidad propia? En el origen de la historia de su fundación sólo queda conocer un referente en el tiempo y el espacio, pues los ideales con los que fue creada ya no le pertenecen a nadie.

Ahora cada ciudadano desea construir su propia ciudad ideal, sea fuera o dentro de Lima. La ambición de pertenecer a una gran urbe no se refleja en la construcción de una ciudad capital que represente una nueva identidad unitaria para todas las aspiraciones de sus ciudadanos. Todos los que llegaron luego -que tiempo atrás la Lima clasista los negó y excluyó- ahora manifiestan su interés por marcar su propia huella y voluntad en esta tierra que los acoge. No quedan barrios tradicionales prósperos, sólo edificaciones representativas de una época en la que todavía se podía mantener una separación entre la ciudad y la urbe. Pero ese pasado no lo reclama nadie. Sin compasión se destruyen edificaciones que significaron antes algo a una clase media desaparecida, y cuando las edificaciones modernas se posan sobre terrenos que antes pertenecieron a solares coloniales o a casas tradicionales limeñas, apenas se lanza un suspiro de resignación como si se supiera que algo que nadie reclama está destinado a su desaparición y olvido. Algunos de los aferrados a ese pasado estático saben que son los últimos que recordarán con nostalgia lo que alguna vez fue su ciudad, las generaciones actuales, que nunca conocieron el significado de los recuerdos, solo ofrecen un panorama desolador a aquellos que aún desean construir una historia basada en la melancolía. Lima dejó de ser una ciudad virreinal, nunca fue una ciudad industrial y ahora es una ciudad con un pie entre lo tradicional y lo moderno. Los sectores urbanos marcan esa diferencia. Su expansión jamás fue siguiendo los históricos patrones urbanos limeños porque la misma Lima nunca deseó que su apogeo y belleza se masifiquen, impidiendo así, el auge de su esplendor.

Por eso, la misma civilización le ha dado a Lima el castigo al egoísmo y altanería con que trató a sus nuevos habitantes. Es preciso determinar el verdadero sendero a seguir por esta Lima envejecida, resistente a vivir de su mítico pasado. Es momento de mirar a esa nueva gente en que nos tenemos que incluir: la inmigración que dejó hace muchos años de ser una mera curiosidad urbana y asumir que desde ahora serán la nueva cara de una ciudad que de a pocos, acepta sus nuevos rostros. Lima aún sigue siendo el Perú si la definimos como una ciudad en la que confluyen muchas etnias y culturas, ya que desde la creación de nuestro país, esta es el barómetro de nuestros cambios sociales y es por esa razón por la que debemos fomentar la coherencia social y urbana a esta urbe si deseamos escribir sobre Lima una nueva y más apropiada historia.

NOTAS:

[1] Dulce limeño.
[3] Procesión del Señor de los Milagros en Barranco, Lima. Octubre 2008. Foto de Martin León-Geyer.

* Texto revisado y corregido por Anahí Vasquez-de-Velasco y que también aparece en la página Arbolaridad: blog-revista-agenda para el arte y cultura

viernes, 5 de junio de 2009

El padecimiento como espectáculo


Por Carlos Luján Andrade

El problema de la vida y la salud siempre será asunto recurrente de los medios de comunicación, ya lo hemos vivido recientemente con la gripe AH1N1 y anteriormente con la gripe Aviar, la enfermedad de la “vaca loca”, el Anthrax, el Ébola e innumerables enfermedades que pusieron y ponen en riesgo nuestras vidas. Hemos sido testigos de las horrendas fotografías e imágenes de niños que mueren de hambre en Somalia, las secuelas de la desnutrición en toda el África, las consecuencias de la explosión en Chernóbil, etc. también pudimos sentir la solidaridad del mundo entero cuando ocurrió el terremoto en el Departamento de Ica. En gran parte, estuvimos enterados de tales hechos por los medios de comunicación que cubrieron estás noticas en el momento en que se iniciaron o se descubrieron.

Sin embargo, luego de pasada la conmoción, los mismos medios que tanta importancia le dieron a dichos hechos, los olvidan con suma facilidad para optar por indagar por otros acontecimientos que mantengan la atención del público. Leo hace unos días en un diario que debido a la cobertura dada a la gripe A1H1, se obvio, sobre todo en los medios televisivos, el reportar las incidencias de la ola de frío en Huánuco y Puno, donde niños murieron por encontrarse faltos de abrigo. Es sorprendente la indiferencia de los medios de comunicación ante tan grave problema, ya que aún el destino de las noticias que antes llenaron sus titulares, hoy, al ser algo que ya no impacta, dejan de darles importancia. Los medios nos dan un mensaje subliminal al tratar así los eventos graves y que comprometen la salud de los seres humanos ya que no les causa asombro que se sigan infectando y muriendo personas con la gripe de moda, tampoco que hayan niños falleciendo de Sida y de hambre en el África, porque esas son noticias “muy manoseadas”, o que las personas que perdieron todas sus posesiones en el terremoto de Ica, sigan durmiendo a la intemperie porque eso “ya no le importa” a los consumidores (estamos más enterados de los que sucede en Nueva York, Paris o Londres que los problemas sociales en la selva amazónica o las comunidades campesinas). El discurso dado con o sin intención es: “Ojalá sucedan catástrofes diariamente para que no se nos acaben los lectores y espectadores”, Enrique Martínez-Salanova e Ilda Peralta Pereyra* afirman en su artículo “Educación Familiar y Socialización con los medios de comunicación” que las leyes feroces del mercado y la tecnología han convertido cierto periodismo en algo inevitable, obviando lo grave para quedarnos con lo sensacionalista, esta situación general hace que el espectador consiga hacerse con las ideas superficiales del mundo que le rodea, sintiéndose impotente para conocer la realidad con rigurosidad y profundidad o el sentido verdadero de los pensamientos y opiniones.

Tal situación ocasiona desarraigo moral y cívico de la población hacia lo realmente trascendente para el mejoramiento de nuestra sociedad, en donde se tiene que iniciar campañas mediáticas para ayudar a quienes necesitan apoyo, veamos las teletones del mundo, recaudando grandes cantidades de dinero (haciéndolas pasar como solidaridad) para causas en las que todo individuo debería estar obligado a aportar. Esas leyes feroces del libre mercado que mencionan los autores citados son las que relativizan los hechos trascendentales, el mensaje es reafirmar el mensaje que cada uno puede hacer lo que desea con su tiempo, voluntad y dinero. Ese mismo público degenerado es el que asume como propio el medio de comunicación de su preferencia, exige sensacionalismo, escándalo, buscador de una justificación de la indignación de todas las mañanas.

Parece que existiera una complicidad entre varios medios de comunicación y los consumidores para preferir el escándalo sobre lo realmente grave. Esa predilección por lo sensacionalista, que ocasiona la pérdida de la capacidad para analizar los hechos y agudizar el criterio, contribuye a que se sigan ignorando el sufrimiento constante de muchas personas. En innumerables oportunidades los medios de comunicación han reclamado su respeto a la libertad de expresión, pero la pregunta que queda en el tintero es: ¿Para qué utilizan esa libertad de expresión?, los defensores de tal libertad nos responderían diciendo que es para poder expresar “la verdad”, pero detrás de tales paladines estará el empresario que complemente la palabra diciendo: “la verdad que más venda”.

No es entendible cómo asumen los medios ser paladines de la libertad de expresión, si ella, en su mayoría, contiene un discurso plagado de trivialidad e intrascendencia intelectual, los hechos que nos comunican en diversas oportunidades tiene un sesgo farandulero en donde se tratan temas importantes para el país como si fueran el argumento de alguna telenovela.

La predilección de los medios como de los espectadores peruanos por lo sensacionalista se explica por nuestra dependencia por lo foráneo, justamente la crítica más fundamentada hacía la preferencia por las noticias que causan conmoción en el extranjero (así estas sucedan en el Perú), Situación reflejo de nuestro complejo de inferioridad como sociedad, el ignorar las matanzas de los narcoterroristas hacia los miembros de la Policía Nacional o el Ejército, o la ola de frío en las zonas andinas, como no son noticia en el exterior, simplemente para los medios no vale la pena destacar (porque no hay un rebote mediático del extranjero que amplifique lo sensacional). Algunos me dirán que los medios hablan de estos hechos, pero la pregunta sería ¿cómo los tratan?, no hallamos un seguimiento serio de los hechos más allá de buscar alguna “coima” o “un acto de irresponsabilidad” que ocasione despidos o juicios. Enumeremos los programas de televisión actual que tratan los temas coyunturales con gravedad y el recuento es patético, existen casos aislados de periodistas, que desde sus cada vez más pequeñas columnas, nos advierten de los problemas serios de la sociedad, son solitarios radares de la problemática social, que las grandes antenas de comunicación ignoran.

Es necesario buscar y encontrar la forma en que la problemática social sea noticia y no sólo el impacto mediático, sino también su solución, intentar cambiar la realidad de los medios de comunicación es un esfuerzo innecesario, el sistema de mercado que impera y la fuerte resistencia hacia que sean regulados sus contenidos derivan la responsabilidad del cambio a los usuarios. Consumir las noticias como una manera de integrarse a la sociedad con responsabilidad será el primer paso para conseguir una reforma en la manera de asimilar las noticias que involucren la vida y salud de las personas.


Nota: Ya han muerto a la fecha 37 niños (5 de Junio de 2009) en las zonas alto andinas producto de la ola de frío que ocurren todos los años en el Perú, lamentables las recientes notas de los medios, donde luego de haber sucedido estas muertes, el gobierno, los canales de TV hacen cadenas de solidaridad. Parece que se necesitó la indignación de las personas para iniciar este triste espectáculo mediático nuevamente.



*Enrique Martínez- Salanova Sánchez, pedagogo, antropólogo y vicepresidente del grupo Comunicar.

Ilda Peralta Ferreyra, profesora de Educación de Adultos en Almería (España) y coordinadora del grupo Comunicar.

El texto mencionado se encuentra en el siguiente enlace: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/158/15801007.pdf

lunes, 1 de junio de 2009

Sin Televisión *

por Carlos Luján Andrade
RCTV era una porquería. Su programación era horrible, banal. Ni ellos (la oposición) la veían”. Eso dijo una profesora venezolana de inglés de 30 años justificando, a su manera, el cierre del canal venezolano Radio Caracas Televisión (RCTV) por parte del gobierno del presidente de ese país, Hugo Chávez. Tanto el presidente como sus detractores emiten argumentos encontrados sobre si es justificada o injustificada la censura de este medio de comunicación. Considero el debate eminentemente político que muchos lo involucran con las libertades del hombre tales como la libertad de expresión, la libertad de ser informado, la libertad de elección, etc., un atentado contra la democracia.

Yendo un poco más allá de la grave coyuntura y viendo la situación de la manera más sensata: ¿Qué tanto valor para la sociedad puede tener un medio de comunicación que es tildado por algunos como “una porquería” o “banal”? No creo que mucho, pero en pos de la libertad de expresión se les defiende cuando los quieren callar arbitrariamente por un gobierno abusivo, aún cuando en otros tiempos se les quería vetar por la improductiva y pervertida programación que emitían sin misericordia todos los días del año. Actualmente, toda emisora televisiva de señal abierta sufre un síndrome de estupidez mediática necesaria para existir como medio de lucro y que usa como disfraz la libertad de expresión y de opinión. Eso nos lleva a preguntarnos ¿vale la pena exponer a millones de personas a historias fantasiosas, a clichés sociales, a machismos descontrolados, a publicidad engañosa, a la basura argumentativa de los programas de opinión por dos o tres horas de algunos programas políticos que se encargan de denunciar –no está demás decir que de forma sensacionalista- las aventuras y desventuras de algunos personajes nefastos del gobierno de turno?

Ya podemos observar las consecuencias del atosigamiento de información con escasa rigurosidad intelectual o simplemente racional. Las sociedades están perdiendo capacidad de análisis, ahora se interesan por lo intrascendente, ejemplos tenemos muchos: veamos el fútbol, las telenovelas, las series cómicas, los noticieros sensacionalistas, la música pop, la admiración a individuos que fingen papeles ficticios de personajes que en la realidad desprecian.

Toda esa trivialidad la televisión defiende y protege en sus salas de edición o sets de grabación en aras de la “libertad de expresión”. Piensan en el entretenimiento, el lucro y no en la educación cívica y compromiso social cuando tienen la libertad y los recursos necesarios para hacerlo. Existen contados casos de esta labor comprometida con la sociedad pero de efímera duración por las “leyes implacables del mercado” al no ser “rentables”.

Y es así que esta libertad de expresión es usada para decir lo que les da la gana, para deformar conciencias, abusar de la ingenuidad de la audiencia, vender productos que no se necesitan, burlarse de la inteligencia humana, etc. En líneas generales, hacer la vida más miserable a los demás ya que por cinco años de engaños televisivos son 30 años de desconfianza del espectador por su prójimo.

Mientras exista una indiferencia por parte de los medios televisivos por el compromiso social, estos eventos desafortunados como el sucedido con RCTV seguirán sucediendo. Esa indiferencia será usada como justificación para pasar por encima del verdadero derecho a la libertad de expresión, que es el derecho a educar y formar a un pueblo en sus tradiciones y valores. Por mi parte, estoy de acuerdo con el cierre de toda televisión “banal” y que cuya programación sea una “porquería” como decía esa joven profesora venezolana. Sin embargo, no estoy de acuerdo que en su reemplazo coloquen una televisora estatal. Eso sí es injusto, pues prefiero levantarme y desayunar viendo la lluvia de distorsión del televisor, a los editoriales matutinos de algún gobierno trasnochado.

(*) texto publicado el 2007

miércoles, 27 de mayo de 2009

El Género y la Educación


Por Carlos Luján Andrade


El contenido de la curricula educativa impartida en las escuelas estatales es de vital importancia en los países que poseen una gran cantidad de población que depende de ella. La educación al ser pública, asume una responsabilidad valorativa con respecto a los usos y costumbres de la sociedad , es por eso que la forma cómo son expresadas estas ideas en los programas educativos tienen que ser revisados para evaluar qué tanto de prejuiciosa es con respecto a los temas de género (sin obviar al racial). Es bajo esta realidad ,que se tiene que analizar el problema de la desigualdad de género, porque en varios de los discursos de los maestros apreciamos la cultura de la dominación del varón hacia la mujer y que la escuela, al ser una fuente de valores que los individuos adquieren al inicio de su formación, ha tenido la responsabilidad de que esta realidad discriminatoria siga presente.

Muchas de las causas de este hecho han sido planteadas por teorías que identifican la diferencias de género en las políticas estatales educativas, así lo indica Nelly Stromquist*, que define al Estado como “...al principal factor explicativo o agencia mediadora entre los individuos y su nivel de escolaridad y tienen en común la premisa de que el Estado ... no es neutral y que opera principalmente para representar los intereses de aquellos que dirigen el poder económico en la sociedad”. Así se logra que sea una clase dominante la que instaura el orden social. Por otro lado, otras teorías citadas por Stromquist, afirman que el Estado es autónomo y que en él se produce una contradicción entre las relaciones desiguales como consecuencia “...de la producción capitalista y las bases democráticas del estado democrático liberal”, la autora explica que desde esta perspectiva el porqué los Estados similares en esencia, producen políticas de estado diferentes. Stromquist afirma que debido a esta autonomía estatal las clases menos poderosas se coalicionan y pueden ofrecer diferentes propuestas teóricas que nos indicaría cómo se llevan a cabo las políticas estatales sobre la educación.

Aún en sociedades democráticas persiste las diferencia de género y las políticas de Estado aún no tienen en claro lo que finalmente se debe de hacer por la educación de las mujeres, y al no existir un consenso, la autora Alisson Jaggar, citada por Nelly Stromquist, identifica algunas teorías alternativas sobre la subordinación y la opresión que las mujeres encuentran en la mayoría de sociedades. Primero tenemos al“feminismo liberal”; esta nos dice que “...el Estado responderá a las necesidades de las mujeres en la medida que ellas se identifiquen y se articulen más... y que cuando sea informado [ por los movimientos femeninos] de las desigualdades sociales y sea consciente [el Estado] de los modos de cambiar la experiencia escolar para beneficiar a las mujeres, el Estado tomará medidas significativas para poner las cosas en su lugar.” En segundo lugar, se encuentra la "teoría marxista feminista", exponiendo que el problema de la mujer en la sociedad es producto del capitalismo y la desigualdad de clases, ambos hechos ocasionan la opresión de la mujer, pero siempre y cuando “... el sistema social permanezca ligado a una forma capitalista de producción, [es así] que el Estado se conducirá con una “indiferencia benigna” respecto a las mujeres y por más que el Estado ejecute ciertas políticas contra las desigualdades sexuales, siempre lo hará dentro del modelo capitalista y cualquier medida que trastoque la estructura familiar (que es una fuerza laboral estable) no la llevará a cabo. Esta teoría propone que con un Estado que incorpore a la clase trabajadora a la sociedad, no explotarán a las mujeres así, estas podrán acceder a una mejor educación. Finalmente, "el feminismo socialista" nos plantea que existe una correspondencia entre el Estado y el poder masculino, siendo subordinada la mujer por el sistema capitalista y la ideología patriarcal, definiendo a aquellos que no son hombres como inferiores. De tal manera, el funcionamiento del Estado refleja las relaciones de poder en la sociedad. La autora, antes citada, asemeja esta teoría al marxismo feminista en donde la familia al ser la base fundamental de la opresión femenina, al Estado no le interesa alterarla ya que el acutal sistema refleja obediencia y disciplina para las futuras clases trabajadoras, pero se diferencia en que, si aún si estuviera bajo un modo socialista de producción y mantiene un estado patriarcal, el orden social de género no se logrará.

Por lo tanto, se presenta un panorama teórico en donde la mujer ocupa un lugar oprimido que limita su acceso a la educación y a la libertad de llevarlo como lo desee más conveniente paraa la búsqueda de la igualdad de género. Y esto es porque el Estado, bajo sus preceptos educativos, mantiene cierto orden jerárquico para obtener un control sobre los individuos, en que cada uno cumple su correspondiente función. El Estado legitima y vigila que este orden se cumpla con el control sobre los maestros y el tipo de conocimiento que se imparte.

Hans Weiller propone que el Estado controla los conocimientos que se dan dándole mayor status a algunos más que a otros, así el Estado otorga a las mujeres responsabilidades de menor jerarquía como las domésticas (el cuidado del hogar y los hijos) mediante la representación de mensajes (en libros de texto) que sitúan a la mujer cumpliendo labores de segundo orden.

Por otro, lado también en las escuelas no se discuten problemas controvertidos como la equidad de género, sucediendo lo que Nelly Stromquist llama “el apartamiento de la realidad” por lo que en el currículo escolar no es visto.Es por ese motivo que el examen crítico de los contenidos del currículum escolar, los textos básicos de educación y las prácticas del profesorado en la enseñanza es de mucha utilidad para detectar las formas en que la educación repercute en la subordinación y opresión hacia la mujer.

Si bien esta realidad en muchos aspectos ha sido superada en el Perú, aún encontramos una falta de conciencia al momento de aplicar reformas que le den a la mujer una real oportunidad de desarrollar sus capacidades. Para que el país asuma cierta conciencia de equidad en la educación sea en las clases sociales como en el caso del género, ha tenido que pasar diversas reformas educativas desde la primera Ley general de Educación en el año de 1850. En el siglo pasado se optó por considerar a la educación como un factor importante de desarrollo para los indígenas y la igualdad de ciudadanos, considerado como una forma capaz de integrar al país. En los años 50s y 60s la educación estaba centrada en las ciudades lo que hizo que existiera un gran problema de analfabetismo en las zonas rurales. Pero el gobierno de Fernando Belaúnde incentivó la carrera docente y dio la gratuidad de la enseñanza estatal, existiendo mucha oferta de profesores que hizo que se redujeran las horas de estudio y se crearan los turnos de mañana, tarde y noche, disminuyendo la calidad de la educación.

Durante el gobierno de General Velasco Alvarado, en los años 70s, se cambio el enfoque tradicional de ver a la educación como transmisora de conocimientos a otro que inculcaba valores sociales ya que se percataron de que estos cambian de acuerdo el tiempo. Así, la re-evaluación de las políticas educativas permitió que en el año de 1972 se realizara la reforma educativa que proponía dar una formación integral humanista, descentralizándola, sacando a la educación de las aulas para darle una importancia política y económica - social, y así lograr un cambio en la estructura económica social y cultural. Lamentablemente la falta de recursos hizo que estas innovaciones no se llevarán a cabo o se cumplieran en su totalidad. En los 80s se reestructuró el sistema educativo con la Ley general de Educación Nº 23384 de 1982, en la que se desactivo las innovaciones del setenta y se volvió al sistema antiguo de primaria, secundaria y superior no universitaria y universitaria, lo importante de esta reforma fue que permitió el ingreso de organizaciones no gubernamentales en la educación de valores, medio ambiente y revalorización de la mujer, haciendo caso a demandas de sectores menos favorecidos, en esta época fue que se planteó la educación como un proyecto global de desarrollo que se realizara a corto, mediano y largo plazo.

Por los años 90s se consideró a la educación como un factor fundamental para desarrollar las capacidades de creatividad, innovación, integración y solidaridad, todo esto para alcanzar altos grados de ciudadanía y competitividad. Desafortunadamente, debido al centralismo y la burocracia, se alentó a la expansión de la educación privada, convirtiéndose la educación en un negocio lucrativo.

La equidad de género, pese a estas reformas poco afortunadas, avanzó, lográndose que la brecha que existía entre el acceso de hombres y mujeres casi se haya cerrado en el caso de la primaria y con respecto a la educación secundaria ha disminuido notablemente. Con lo que respecta al interior del aula se ha visto reducida las ventajas tradicionales que existían entre estudiantes hombres y mujeres (como en lenguaje y matemáticas). Además se da importancia en la currícula, a que dentro de el salón de clases exista una igualdad de oportunidades enseñando en la primaria el tema de género como contenido transversal y que en la secundaria se trate los temas de género, estereotipos, discriminación y otros temas referentes como el papel de la mujer en la historia del Perú.

Estos temas a pesar que se han estado abordando en la curricula actual, se han quedado en deseos e intenciones. El diagnóstico de la Secretaría de Planificación Estratégica del Programa “Educación Para Todos”, nos precisa que el problema de la equidad de género persiste y que, por ejemplo; si bien casi no hay la brecha que existía en el acceso a la educación de las niñas de 3 a 6 años, aún hay una preferencia por darle educación a los varones entre 6 a 11 años. Además, que la equidad de género no sólo se circunscribe a lo que es el acceso, sino al trato que reciben las niñas cuando se incorporan a las aulas, ya que según este informe, a pesar de los cambios en los planes de educación, existe una mayor preferencia y liderazgo por los hombres en las escuelas públicas, la falta de educación sexual lleva a que sucedan embarazos precoces, y se les expongan a daños físicos y morales a las niñas en las escuelas de zonas marginales y rurales.

La falta de eficacia de los programas educativos que son conscientes de la necesidad de alentar la equidad de género, se produce por una falta de articulación de las políticas educativas afirma Stromquist, ya que no se han tomado en consideración las creencias, valores y la moral de los docentes respecto a los roles de género, ya que muchas veces su discurso es opuesto a la práctica, generando confusión y reforzando los estereotipos que desean ser eliminados.

Por tal motivo, una de las prioridades de los llamados Objetivos del Milenio para el 2015, en su punto tres nos dice que se promoverá la igualdad de género y la autonomía de la mujer. En la que se dará importancia la transversalización de la perspectiva de género ya que esta no está considerada dentro de las políticas públicas, para así como nos dice el informe de los Objetivos del milenio“...generar un proceso de aprendizaje social como una dimensión de la equidad social en el marco de los derechos fundamentales, con el objetivo de crear una conciencia social de la transversalización en principios y políticas públicas para lograr una sociedad más justa”.

Pero no debemos dejar que la educación sobre los temas de género sea sólo responsabilidad plena del Estado, debemos, en nuestros propios hogares, evaluar los estereotipos que aún se mantienen sobre la idea de la subordinación de la mujer y la idea de ser ciudadanas de segundo nivel y combatirlos. El objetivo familiar debe ser erradicar estos prejuicios sobre el sexo femenino que perjudican al desarrollo personal y profesional de las mujeres.






* Nelly Stromquist (Ph.D. Stanford University, USA) se desempeña desde hace varios años
como profesora titular en el programa de educación comparada en la Escuela de Educación
de la University of Southern California. Se especializa en asuntos que ligan el desarrollo
educativo y el género, los cuales ella examina desde la perspectiva de la sociología crítica

lunes, 25 de mayo de 2009

La Brecha Social Digital y su relación con la Educación


por Carlos Luján Andrade

Para nadie es una novedad que la sociedad está sufriendo cambios sustanciales en sus formas de interacción, el masivo uso de los medios de comunicación digitales transforma los usos y costumbres radicalmente en cortos intervalos de tiempo, es así que la influencia del uso de la Internet nos hace preguntarnos con más intensidad por el valor que tiene en nuestras vidas e intentificar las ventajas y desventajas que le pueden acarrear al ser humano su desmedido uso. Este fenómeno tecnológico y cultural no es nuevo, ya ha ocurrido en los siglos pasados con el desarrollo de tecnologías tales como la generación de la luz eléctrica, el telégrafo, la radio, el teléfono, el motor a vapor, el motor a diesel y la televisión.

A comienzos del siglo XXI , el uso de la Internet a mostrado consecuencias (redes virtuales, la creación de blogs, videos, la web 2.0, etc) que, producto de su masificación, ha generado el interés de la comunidad internacional para su estudio, justamente porque este medio de comunicación influye inconscientemente en los hábitos de las personas, así como en su interacción, afectando inevitablemente en la manera de organizarnos y de realizar nuestras transacciones sociales.

Es así que el acceso a estás tecnologías se presenta como un tema a tratar y la brechas sociales que existe entre una sociedad y otra, nos dan una perspectiva sobre las posibilidades de uso y explotación de estas tecnologías de información y comunicación en cada región de acuerdo a su nivel de desarrollo.

La Internet es un medio de comunicación, de interacción y de organización social, pero esta es renovada constantemente por sus mismos usuarios, las modificaciones que se hicieron y se hacen fueron producto de las constantes aplicaciones y nuevos desarrollos tecnológicos que ellos realizan. Así, podemos darnos cuenta que el crecimiento y evolución de la internet se debe en parte a quiénes la usan y cómo se usan. De ahí la preocupación por comprender las posibilidades que tiene en países como el Perú, en las que el acceso a Internet es escaso, teniendo en cuenta que al ser un país pobre, la implementación de los equipos necesarios para cubrir a toda la población sería demasiado costoso (hay que observar que si bien somos uno de los países que más usan las cabinas de internet en sudamérica, esto no demuestra la debida aplicación de todas las potencialidades de internet y más aún, tampoco nos muestra que esté debidamente bien distribuido el acceso) .

Ahora la Internet muestra un aspecto más de la diferencia entre una y otra sociedad, la llamada brecha digital, llamada también brecha social digital. Según Martin R. Hilber, este término se refiere a “la brecha entre aquellos que tienen acceso a las tecnologías digitales y aquellos que no”, Ricardo Monge y Federico Chacón del Departamento de Comunicaciones de los Estados Unidos dicen que “(mientras) algunas personas tienen las poderosas computadoras, el mejor servicio telefónico y el más rápido servicio de Internet, así como una riqueza de contenido en este servicio y una capacitación apropiada para sus vidas… otro grupo de personas… no tiene acceso a las más modernas y mejores computadoras, al más completo servicio telefónico o al más rápido o más conveniente servicio de Internet. La diferencia entre estos dos grupos de personas constituye… la brecha digital”. Ricardo Monge también se refiere que el término brecha digital “se refiere al acceso diferenciado que tienen las personas a las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TICs), así como las diferencias en las habilidades para usar tales herramientas, en el uso actual que les dan y en el impacto que tienen sobre el bienestar”. Estos son los conceptos que se tienen que tomar en cuenta para estudiar las implicancias del uso e influencia de las nuevas tecnologías.

Manuel Castells nos dice que más allá de las diferencias que se puedan encontrar en las posibilidades “materiales” (equipos y servicios) del acceso a Internet, es decir la conectividad técnica, es la capacidad educativa y cultural de utilizar Internet.

Es sabido e indicado por Castells, que quienes no poseen Internet se encuentran en desventaja en el mercado de trabajo, porque pierden competitividad económica internacional, pero una tendencia es que las tasas de crecimiento de Internet es altísima y que la divisoria digital entre Estados Unidos y las sociedades del Tercer Mundo está dejando de ser un problema. Por eso que la preocupación principal se encuentra en cómo las sociedades del Tercer Mundo, incluido el Perú, están siendo preparadas para la incorporación de estás tecnologías de información y comunicación a sus vidas.

A fines de 2001, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución para organizar una Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la información, de las cuales la primera se realizó en Ginebra el 2003 y la segunda, en Túnez el 2006. En este foro global se abordaron temas sobre las nuevas tecnologías y cómo estas están cambiando el mundo. Así se ahondó sobre los detalles a veces obviados cuando se refiere a la “brecha digital”, ya que no sólo se presenta entre los países desarrollados y los que se encuentran en vías de desarrollo sino entre ricos y pobres dentro del mismo país y entre distintas generaciones y géneros.

Si bien se presentaron propuestas en la Cumbre del 2003 tales como establecer un fondo para ayudar a los países en vías de desarrollo que deseen beneficiarse de estas tecnologías, la propuesta de Microsoft para conectar en cinco años a los países pobres en cooperación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, así como la propuesta del Gobierno de los Estados Unidos para conectar a los países pobres y la de un grupo de la Naciones Unidas para la Tecnología y la Información, que anunciaron un programa de educación electrónica a distancia, hasta el 2005, no se ha llegado algún acuerdo para generar los fondos que se necesitan para concretar dichas propuestas.

Estas cumbres nos demuestran que aún falta mucho para llegar a las democratización de estas tecnologías, no obstante, se tiene que considerar que la incursión de Internet en las sociedades en vías de desarrollo se está realizando, mal que bien, de manera acelerada.

Es por eso que a pesar de existir en el Perú serias deficiencias logísticas para la implementación de estas tecnologías a nivel nacional, ya debe de ser un factor de preocupación el estado educativo en el que nos encontramos para asimilar la Internet, que como lo demuestran estas Cumbres Mundiales todavía no son tomadas en cuenta el potencial de los países del Tercer mundo para el crecimiento de la Internet.

Ya estamos enterados de la deficiente educación que posee los jóvenes peruanos, el informe de la UNESCO así como los resultados dados por el Ministerio de Educación nos dan una visión trágica del nivel educativo en que nos encontramos. Estas deficiencias educativas a la larga pueden arrastrar una serie de vicios que con la incursión de la Internet pueden ser más notorios. Castells afirma, que el acceso a una computadora a Internet, no es suficiente para que el estudiante pueda aprovechar todo el potencial que esta le puede dar así como deslindar cualquier información que puede ser perjudicial para su educación. El mismo autor nos dice que la división social digital que ahora es la más importante a considerar, es la capacidad educativa y cultural de utilizar Internet, ya que la Internet ofrece el conocimiento codificado pero no el conocimiento que se necesita para lo que se quiere hacer. La capacidad de aprender a aprender, de saber qué hacer con lo que se aprende, esa capacidad es socialmente desigual y ligada al origen social, familiar, al nivel cultural, al nivel de educación.

Este nuevo medio de comunicación tiene una influencia fuerte sobre sus usuarios Castells en su libro sobre la Sociedad Red afirma que “La inclusión de la mayoría de las expresiones culturales dentro del sistema de comunicación integrado, basado en la producción y distribución electrónica digitalizada y el intercambio de señales, tiene importantes consecuencias para las formas y procesos sociales. Por una parte, debilita de manera considerable el poder simbólico de los emisores tradicionales externos al sistema, qué transmiten a través de las costumbres sociales codificadas por la historia: religión, moralidad, autoridad, valores tradicionales, ideología política. No es que desaparezcan, pero debilitan a menos que se recodifiquen en el nuevo sistema, donde su poder se multiplica por la materialización electrónica de las costumbres transmitidas espiritualmente: en nuestras sociedades, los predicadores electrónicos y las redes fundamentalistas interactivas son una forma más eficaz y penetrante de adoctrinamiento que la transmisión cara a cara de una autoridad carismática y distante”.

Estos medios de información, sean la televisión o la Internet generan un cambio radical en la manera en cómo se ve lo que se rodea, es preciso afirmar que a todos no nos llega lo dado por este medio (Internet) de la misma forma, al llegar la información a cada uno, este se apropia de ella y le da el significado que esté mas acorde con su entorno cultural y social. Hemos sido testigos que un escaso bagaje cultural sumado a la influencia masiva de información es transformada en visiones distorsionadas de la realidad.

Las políticas educativas en el Perú aún no toman conciencia de los factores abstractos que implica la presencia de Internet en nuestra sociedad. Programas como el “Huascarán”, implantado por el ex presidente Alejandro Toledo, se preocupó de aspectos logísticos más no educativos. Se da más importancia al acceso a la información y no al desarrollo de la inteligencia, las erradas políticas educativas, los objetivos mal elaborados hacen que a nivel elemental la educación sea llevada de forma imprecisa y sin un rumbo claro.

La incapacidad de los jóvenes de entender lo que leen hace que las ventajas de Internet sean desperdiciadas absurdamente, porque tenemos a individuos que saben usar una computadora pero no tiene la capacidad de discernir ni aplicar la información a la que tiene acceso. En otras palabras, es hasta más peligroso que jóvenes con poca capacidad de comprensión de lectura tengan acceso a información que no van a saber asimilar adecuadamente, que otros que no teniendo acceso a ella, -parafraseando la cita de Castells líneas arriba- no pierden las formas tradicionales de transmitir costumbres sociales.

La Internet al ser desarrollada por los usuarios, hace que esta adquiera el cuerpo de las necesidades de quienes la explotan mayormente. La sociedad peruana, al verse disminuida tecnológica y educativamente, prácticamente ve desde el “exterior” la evolución de un medio que tendrá influencia mediática sobre las personas que hagan de ella su modo de vida (en la que se incluye la misma sociedad peruana).

La solución parte de comprender a cabalidad que la Internet ha dejado de ser un elemento de ocio o simplemente de uso comercial para convertirse en una forma de interacción cultural fuerte, al mando de individuos de otras sociedades más desarrolladas que dominan un conocimiento más profundo sobre las bondades y defectos de la Internet (hemos visto como autoridades caracterizadas por su conservadurismo, léase la Reina de Inglaterra o el Papa, ya utilizan estos medio de información para darse a conocer y expandir la investidura que ellos representan), y que los usuarios peruanos se encuentran todavía rezagados en el conocimiento de las capacidades máximas de este (no hay que olvidar que mayor acceso a la internet, no es directamente proporcional con el aprovechamiento adecuado de sus posibilidades de uso).

Por poner un ejemplo sobre las prioridades en la lucha por erradicar esta “brecha digital” podemos citar lo sucedido en la Cumbre de Túnez realizada este año, en ella se presentó una computadora portátil que fue denominada “la computadora para los pobres” que tendría un costo de 100 dólares y que era una “expresión de solidaridad global”. La máquina fue desarrollada por el Instituto de Tecnología de Massachussets, estás computadoras funcionan a cuerda y tiene un consumo de energía muy bajo. Inmediatamente salieron comentarios como los de Sarah Wilson de la Christian Aid que decía: “Tener tecnología está muy bien pero hay cosas más urgentes que los niños necesitan antes de tener una computadora” y “Una computadora de 100 dólares quizás sea muy útil para algunos niños o adultos, pero los más pobres más que computadoras necesitan comida, medicinas y ante todo escuelas”. Esta iniciativa es prometedora, pero como afirma Sarah Wilson, aún hay prioridades que se deben de tomar en cuenta antes de intentar acceder a tecnologías que permitan a los niños y jóvenes explotar con mayor eficacia las ventajas de la informática.

Según Nicholas Negroponte encargado del proyecto del MIT y fundador de la organización de beneficencia One laptop per Child, la educación es la prioridad de este proyecto y que estás máquinas estimularán la colaboración y el desarrollo de los estudiantes y las comunidades locales, afirmando que todos lo problemas que existe, la pobreza, la paz, el medio ambiente, se resuelven con educación o incluyen la educación. Ante esto Sarah Wilson recuerda que la realidad de muchos países es difícil, debido a la falta de maestros, infraestructura escolar y de libros.

Juan Grompone, especialista y consultor en telecomunicación e informática, en el 2003 afirma que la brecha tecnológica es salvable, que es importante que en los planes de educación (media y luego en la primaria) incorporen a las computadoras en sus estudios curriculares, además de implementar una serie de medidas para que las computadoras estén al acceso de más personas como el usar los ordenadores usados por la empresas y dárselas a las escuelas o hacer que las aulas informáticas estén al acceso de toda la comunidad en las horas que no sean usadas por los estudiantes.

Pero el principal tema aquí parte de la educación, no sólo aprender a usar las tecnologías sino a asimilar la información que ahí se da. El desarrollo del estudiante debe ser integral, la preocupación por abordar un aspecto de la “brecha digital” sirve como pretexto para enseñar a los jóvenes y porque no a los adultos, a leer o entender los medios de comunicación en general y no se debe perder la perspectiva que las posibilidades de la Internet no sólo se encuentran en poseer una computadora conectada a la red sino que esta división social digital está unida a aspectos muy profundos y latentes dentro de nuestro sistema educativo y es necesario replantearlos antes que sean demasiado tarde y seamos absorbidos por las nuevas tecnologías que imperan en el mundo, en vez que nosotros las absorbamos para satisfacer nuestras propias necesidades.

miércoles, 20 de mayo de 2009

La Protección de los Derechos Ambientales.


Observamos cierta intolerancia de las autoridades de nuestros gobiernos ante los reclamos de sectores sociales que consideran que no se reconocen todos los derechos que les otorga la Constitución Política de sus países. Actualmente, vemos en el Perú que el gobierno ha promulgado decretos legislativos que vulneran los derechos de los pueblos amazónicos favoreciendo la explotación forestal de la empresas privadas aduciendo razones aparentemente enfocadas en el desarrollo de la región y en beneficio de la población peruana. Esta situación ha generado conflictos entre diversas asociaciones indígenas y el gobierno, hasta llegar a convocar el estado de insurgencia por parte de los indígenas. La Defensoría de Pueblo ha emitido un informe de 2008 donde muestra la existencia de más de 160 conflictos sociales principalmente en temas ambientales y municipales. Vemos que existen conflictos laborales con la minería formal e informal y a nivel estatal se hacen reformas de normas que afectan profesionalmente a funcionarios públicos, privándolos de derechos sindicales así como el desmedro de su valor como profesionales.

En el caso ambiental, hay cierta actitud de favorecer -por parte de las políticas del gobierno- a las empresas nacionales y transnacionales, sin considerar los daños que se han cometido en el pasado y que cometen en el presente. Enumerar la lista de atropellos a que se han visto sometidos pueblos enteros y comunidades con antiguas tradiciones culturales, es narrar nuevamente la historia del Perú y más aún, de toda la civilización. La corrupción, la ineptitud e inoperancia de los gobiernos, generan la inconformidad de sociedades que dejan de confiar en las instituciones que aparentemente existen para defender su derecho a la vida y su desarrollo como personas.

Actualmente, vemos revueltas en el mundo como las del 2008: los motines de hambre de Bangladesh, Camerún, Costa de Marfil, Egipto, Etiopía, India, Indonesia, Jordania, Marruecos, Senegal y Haití, donde la situación de abandono por parte de sus Estados han causado graves fracturas sociales, económicas y políticas. La mala o antojadiza concepción de la palabra “Desarrollo Económico” hace que se prefieran razones técnicas (generadas por intereses económicos) para la inversión de capital, olvidándose de incluir los derechos de las personas y las comunidades afectadas que aparentemente serían las más beneficiadas. Por colocar ejemplos a nivel global, el Banco Mundial afirma que el aumento del precio de los alimentos se debe al uso desproporcionado de tierras de cultivo para producir agrocombustibles disminuyendo considerablemente la producción de alimentos. En el Perú, estos Decretos Legislativos que afectan los derechos de las comunidades amazónicas promulgados por el gobierno, vulnerando la Constitución y la Declaración de las Naciones Unidas referida a los derechos de los pueblos indígenas, prácticamente dan carta abierta a que muchas empresas foráneas puedan apropiarse de recursos ambientales no renovables, sin considerar seriamente las consecuencias irreparables que podrían ocasionar su incursión, vemos el salvataje financiero dado a la empresa estadounidense Doe Run, que a pesar de no cumplir con aplicar el tantas veces postergado Programa de Adecuacion y Manejo Ambiental (PAMA), se le permite seguir operando en la ciudad de la Oroya, considerado uno de los lugares más contaminados del planeta.

El tema ambiental es una bomba de tiempo, un termómetro de los conflictos sociales generados por la exigencia del cumplimiento de los derechos laborales; de las reformas económicas y tributarias que los gobiernos deben aplicar. Y por qué una bomba de tiempo, porque las demás reformas o la inacción estatal (subida o eliminación de aranceles, cierre de fábricas, privatización de empresas estatales, congelamiento de sueldos, firmas de TLCs etc.) que desencadenan ciertos malestares sociales, tal vez encuentren puntos de equilibrio donde todos los sectores puedan obtener parte de los derechos reclamados, sin embargo, los conflictos que se generen por las políticas que violen los derechos ambientales, tal vez produzcan daños irreparables, donde ese punto de equilibrio sea imposible de obtener.

El Banco Mundial en un informe preparado para los ministro de finanzas del G-20, destinado a la cumbre de marzo de 2009*, revela que 46 millones de personas adicionales se verán afectadas por la pobreza y expuesta a la desnutrición y que las reservas alimentarias deberían de disminuir a causa de las sequías récord que se esperan en Argentina, Australia, el nor-oeste de China, el oeste de Estados Unidos y parte del Medio Oriente.

Es así, que el calentamiento global es una demostración clara de la inoperancia e ineptitud de gobiernos que prefirieron obtener beneficios políticos y económicos inmediatos, alimentando un discurso de progreso industrial, tecnológico y económico basado en que existe solamente una forma de concebir este concepto. Los derechos ambientales deben ser los primeros en ser atendidos por los gobiernos, no solamente por el tema eminentemente ecológico, sino porque está en cuestión un asunto que no se renueva, que si se pierde, el desborde social está casi asegurado.






*Citado por Michael T. Clare en “Geopolítica de la efervescencia social”, Le Monde Diplomatique – Edición Peruana, Mayo, 2009,

martes, 19 de mayo de 2009

La Crisis de la Inserción Laboral


por Carlos Luján Andrade

De las universidades peruanas egresan cientos de alumnos con aspiraciones de insertarse al mundo laboral y tentar por una oportunidad que les permita tener una condición de vida decente, liberándose de la pobreza en la que han crecido, alejando los fantasmas de vivir en país con eterno temor a la hiperinflación, terrorismo y al deterioro moral de las instituciones políticas. Y si bien la formación de esta generación, que ya ha iniciado ese camino hacia la seguridad monetaria y prestigio profesional, todavía no ha descartado el éxito como palabra insignia, la actual crisis económica no les da una plataforma económica donde pueda asentar estas aspiraciones profesionales.

Cifras alentadoras aparentan un blindaje económico donde las empresas privadas continuarán las inversiones en los sectores mineros, servicios y de hidrocarburos, más no lo harán en la pesquería, agricultura y textil, en los que están en franco estancamiento. Y más aún, las inversiones serán de las mismas empresas que ya están asentadas en el Perú, no vendrán nuevos capitales de empresas foráneas, ya que la recesión mundial ha ocasionado que sus estrategias se concentren en no disminuir su productividad y mantener la fuerza laboral existente.

Este escenario puede generar un ámbito de acción ficticio que pueda mantener el consumo crediticio por un tiempo más. Esta aparente bonanza económica (ya que si lo comparamos con los años anteriores, lo peruanos nunca estuvimos tan bien –existen reglas claras en el ámbito tributario- y es más, después de pasar por inflaciones, inestabilidad cambiaria y poca inversión extranjera, esta crisis parece más una continuación de lo anterior, que una debacle) mantiene las aspiraciones de un contingente profesional que aún considera al cartón académico como herramienta fundamental para alcanzar su objetivo.

Estamos convencidos que el optimismo universitario parte de una ilusión académica en donde la instrucción profesional le brindará el espacio que le tiene reservado el sistema para aquellos que han cumplido ciertas “fórmulas” necesarias para alcanzar estas aspiraciones. Pero la realidad es que el espacio es muy pequeño, sólo entrarán en él aquellos que no se crean esta ficción económica orquestada por las empresas financieras.

Las universidades están creando nuevas facultades “rentables” y dejando de ser “máquinas de desempleados” (como lo dijo Andrés Openhaimer, al referirse a las universidades latinoamericanas que tenían mayor población estudiantil en las carreras de ciencias sociales y humanidades), sin embargo, lo que las nutre y les permite aumentar sus ingresos es justamente esa ilusión que el mercado aún tiene para seguir creciendo y que el dinero aumentará en circulación. Hay que tener cuidado de estos discursos optimistas, Humberto Campodónico ha observado las declaraciones de Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, en las que declara que la recesión “ya tocó fondo”, pero al examinar los indicadores de desempleo, por ejemplo en los EEUU, vemos que siguen cayendo, ya que según informaciones del Departamento de Trabajo de este país, en los últimos doce meses se han perdido 6 millones de empleos. También el FMI, ha informado que la tasa de desempleo seguirá creciendo hasta llegar a 17 millones de personas a fines de 2010.

El presidente peruano Alan García ha mencionado, optimistamente, que se perderán 200 mil puestos de trabajo, pero, en un país, donde la mayoría de la fuerza laboral es informal podemos imaginar que la cifra será mucho mayor.

Entonces, en este panorama incierto, dónde quedan los profesionales que tentarán y tientan por un puesto de trabajo, formados acorde con las aspiraciones profesionales que las universidades, con su discurso capitalista, les han inculcado. Tengamos en cuenta que las medidas que el gobierno está tomado para resistir la recesión, sólo consideran a la clase trabajadora obrera, elaborando programas para fomentar el empleo técnico más no el profesional.

Este es un problema que concierne eminentemente a las universidades, aunque es poco probable que lo acepten debido a las grandes ganancias que les trae la idea de que el actual sistema anda por un camino estable. Hay que tener cuidado con la formación profesional que se les está impartiendo a los estudiantes, el mensaje enviado debe estar más acorde con la realidad y no distorsionarla ya que los intereses que están detrás de este discurso optimista son poco claros. La universidades venden facultades “rentables”, y nadie sabe si realmente lo serán en el futuro, se venden profesiones como objetos tecnológicos, en que si bien estos son de última generación, dentro de unos años serán obsoletos.

El optimismo económico no debe ser la guía que encamine la formación de los estudiantes universitarios, la publicidad y el mensaje comercial son efímeros ya que son creados para sobrevivir a la coyuntura. Jamás se debe tomar en cuenta lo transitorio para decidir lo que es más conveniente para la formación profesional de los jóvenes porque se volvería a caer en el mismo desempleo y frustración profesional que vive nuestra juventud.

La formación académica se debe tomar en serio, la recesión económica nos está dando una lección que no debemos tardar en aprender, es necesario replantear ciertos mitos que se han creado en función a la inserción de la juventud en el mercado laboral.

Descansan bajo la arena de Edward Chauca

La idea de la muerte no está en ella misma. Luego de fallecer, en nosotros no queda más que la nada. Así, todo aquello que reflexionamos o i...