lunes, 18 de junio de 2012

Ideas, Intelectuales y Debates en el Perú (Osmar Gonzáles Alvarado)




Es imposible conocer la historia de un país sin saber acerca de los hombres que la interpretaron, acerca de quienes pensaron su realidad en el momento en que sucedían los hechos trascendentales que ahora  vemos como pilares de nuestra identidad.  Es así que las lecturas que nos ayuden a comprender los textos que dichos personajes escribieron son de imperiosa necesidad porque nos permite saber qué fue lo que sustentaron sus ideas.

En “Ideas, Intelectuales y Debates en el Perú”  libro de Osmar Gonzáles Alvarado,  podemos encontrar una recopilación de diferentes artículos escritos por este autor en diversas publicaciones a los largo de varios años de investigación.  Trabajo que nos brinda distintos enfoques acerca de los intelectuales peruanos – desde que somos república-  que destacaron a través del tiempo por su visión de lo que comprende ser peruano.

Personajes como Ricardo Palma, Manuel Gonzáles Prada, Víctor Andrés Belaúnde, Francisco García Calderón, José de la Riva-Agüero, José Vasconcelos, Abraham Valdelomar, entre otros son analizados desde una perspectiva que para mí se encuentra resumida en una pregunta: ¿quiénes eran?,  pues algunas veces se tiende a referirse a sus obras más no a sus autores. Hace un tiempo, la revista Caretas publicó un libro llamado “Los 50 libros que todo peruano culto debe leer”, textos referenciales que orientaban al lector a considerar ciertos títulos para tener una idea de lo que significa el Perú, sin embargo si bien encontramos una perfecta guía para conocernos más, lo que falta es el hilo conductor de ellos, es decir una ubicación no sólo temporal sino coyuntural, porque para entender las ideas de estos personajes se debe considerar cuál era su realidad, sus postulados políticos, morales, éticos, su origen social y la relación que existía entre ellos. Un profesional en el estudio de las ideas o de la historia los puede conocer, más no aquél que se acerca a ellos por mera curiosidad.

Por ejemplo, este libro nos refiere la disputa cultural entre Ricardo Palma y Manuel Gonzales Prada en la que sus visiones sociales y tradiciones culturales se contrastan, y que “El discurso en el Politemana” dado por el segundo  fue escrito pensando en la rivalidad que existía  entre ellos ya que Palma fue tradicionalista y conservador, y Gonzales Prada no lo era. Es así que el autor nos dice que en el plano político, parafraseando a Umberto Eco, uno era integrado mientras que el otro era un disidente o un apocalíptico. O cuando nos habla de Víctor Andrés Belaunde en interesantes capítulos donde se aborda su pensamiento peruanista así como el político; en el primero de ellos se afirma que es preciso repensar la manera en que leemos a este intelectual pues es necesario “quitarnos las anteojeras del sectarismo y despojarnos de los prejuicios que guían de antemano la lectura” de este autor. Belaúnde es un intelectual al que se le debe considerar las primeras experiencias que serían fundamentales para entender su  pensamiento  y personalidad que van desde “el rechazo al viejo estilo de hacer política por parte de élites gobernantes, especialmente el civilismo tradicional; luego su formación de carácter religioso; la caballerosidad como forma ideal de vida; el amor a la tierra natal; la formación del espíritu democrático y la sensibilidad frente al problema indígena.”; recordándonos que el pensamiento reformista social-cristiano de Belaúnde no fue valorado en su tiempo por las élites gobernantes, una oligarquía -como apunta Osmar Gonzáles- que despreció a los intelectuales y que evitó que se creara un proyecto nacional que significaba una transformación real de las instituciones. 

Uno de los otros capítulos que es de necesaria lectura apenas el libro se tenga a la mano son los referidos a Jorge Basadre, un intelectual que en contraste con Manuel Gonzáles Prada, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, José de la Riva Agüero o Víctor Andrés Belaúnde, estuvo fuera y por encima de los conflictos políticos debido a que la política ocupó un segundo nivel en su vida.  Esto nos permite recibir los trabajos de Basadre sin prejuicios ni identificaciones ideológicas creando una empatía con el lector pues maneja también un lenguaje claro y sencillo pero profundo en conocimientos. Su intención de interpretar toda la realidad que analiza lo lleva a incidir en elementos de estudio que van más allá de las coyunturas políticas de su tiempo y también le presta atención a las decisiones en algunas circunstancias imperceptibles de todo el espectro social, sean de los de arriba como de los de abajo. Es un historiador que no ve al pasado sino que anda preocupado por el porvenir de la nación peruana, es un optimista de la historia. Un intelectual de la emoción, que pide el llamado “querer existencial nacional”, de un verdadero afecto por su nación. Posición que difería del pesimismo de la realidad política que destilaban los ensayos ideológicos de los centenaristas como Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, Luis Alberto Sánchez, Eudocio Rabines, entre otros.  En general se afirma que la crítica de Basadre fue más constructiva porque intentaba abarcar los problemas que el país arrastraba desde hace muchos años.

También Osmar Gonzales brinda atractivos ensayos dedicados como a la novela “1911” de Ventura García Calderón que la publicó bajo el seudónimo de Evaristo Galindo, así como otro capítulo que tiene la intención de rescatar del olvido a Luis Varela y Orbegoso más conocido como Clovis, un periodista y promotor cultural que incentivó “las relaciones entre los intelectuales y los artistas”. En él se destaca el ser el fundador del periodismo moderno en el Perú, su sensibilidad social se percibía en artículos en donde se trataban temas como los de la mujer trabajadora y sobre todo aquellas que trabajan en su propio hogar. Es así que por este tipo de problemática –lejano a su círculo social- que Clovis resaltaba en sus artículos, se le debe dar mérito por distanciarse moralmente de los sectores privilegiados de la sociedad de ese entonces y criticar las injusticias de las élites oligárquicas.

El libro del sociólogo Osmar Gonzales es inacabable, sintetizarlo sería una injusticia con semejante publicación pues trata de diferentes aspectos que deben ser considerados antes de leer o releer a los intelectuales mencionados en los diversos capítulos, el lenguaje amable que nos brinda sus reveladores textos nos ayuda a ser más analíticos con las ideas expuestas por estos personajes. Libro de lectura obligatoria para aquél que desee saber más de los intelectuales y sus ideas.


Capítulos:

  • Ricardo Palma y la Biblioteca Nacional del Perú: Homenaje
  • El Escritor y el Político. Ricardo Palma y Guillermo E. Billinghurst
  • La Correspondencia de Ricardo Palma
  • Ricardo Palma Y Manuel Gonzáles Prada: Conflicto entre dos tipos de intelectuales
  • De Escuela Rural a Grupo Intelectual. La formación del grupo Orkopata.
  • El pensamiento Peruanista de Víctor Andrés Belaúnde
  • Itinerario Sentimental de José de la Riva Agüero
  • Las Formas del Olvido. La correspondencia entre Francisco García Calderón y José de la Riva-Agüero
  • Evaristo Galindo y 1911. La novela oculta de Ventura García Calderón
  • Leonidas Yerovi y la Coyuntura Política de 1912: El “fenómeno Billinghurst”
  • Clovis, Un espíritu superior
  • Valdelomar Ideólogo
  • Federico More: “Miserable e infame burgués”
  • De Arielista a Aprista. Los años formativos de Luis Alberto Sánchez
  • El Parricidio de un Centenarista. A propósito de las cartas de Luis Alberto Sánchez a José de la Riva Agüero
  • José Carlos Mariátegui. 7 ensayos y el año mágico: 1928
  • La Amistad de Mariátegui
  • José Carlos Mariátegui Intelectual
  • Amauta y las Revistas de la época
  • Jorge Basadre como un intelectual clásico
  • Jorge Basadre y la educación: La importancia del ciudadano
  • Hildebrando Castro Pozo y La visión moderna sobre el ser humano
  • El discurso del Indigenismo en Manuel Gonzáles Prada y Luis E. Valcárcel
  • Alberto Tauro del Pino y el Indigenismo Literario
  • El Indio en el Cuento Peruano. José María Arguedas y Ventura García Calderón
  • El Compromiso Militante. (Apuntes sobre el pensamiento u la actitud frente a la vida de intelectuales y militantes en el Perú)
  • El Orden y el Fusil. Norbert Lechner y los intelectuales socialistas peruanos.



          Ficha:

          Título Original: Ideas, Intelectuales y Debates en el Perú
          Autor: Osmar Gonzales Alvarado
          Editorial: Universitaria / Universidad Ricardo Palma
          Pags: 798
          Año: 2011






lunes, 11 de junio de 2012

Revista Poetas Inmortales Nº1

Poetas Inmortales, Revista Iberoamericana de Poesía Digital. Esta revista es consecuencia de una publicación de una página del Facebook, un perfil llamado Poetas Inmortales Colectivo, en ella se difunde la poesía, reflexiones, frases de diversos autores, así como imágenes de pinturas, fotografías etc. En dicha página soy uno de los administradores y me toco dirigir esta publicación.


Presentación del primer número


Sostener una visión, una misión con la voz de los otros ausentes crea el artilugio de mantener presentes las emociones y reflexiones de un tiempo que ya no nos pertenece; sin embargo, hablar por ellos, expresar nuevamente sus versos y sus ideas como si aún nos lo susurraran o lo dijeran a viva voz, nos recuerda que aquellos célebres seres están ahí para demostrarnos que la humanidad nos ha legado tanto arte y poesía. El mundo que ellos dejaron ahora es el nuestro, los versos escritos son el fruto de tiempos pasados y la época actual tiene el deber de degustarlos, digerirlos y sembrar una nueva semilla. Poetas Inmortales Colectivo, contribuye a que leamos nuevamente los versos que han pasado y a los que pasarán la prueba del tiempo sin tener la necesidad, como decía Manuel Gonzales Prada, de ir a los campos santos para recordarlos, porque la poesía no está en los corazones yertos de los poetas muertos sino en lo dejado en sus páginas. Aquí les presentamos el primer número de nuestra revista virtual para contribuir aún más a la difusión de la poesía y el pensamiento poético.


Poetas Inmortales Colectivo.





viernes, 20 de abril de 2012

“Los Días y la Pintura” de Iván Fernández-Dávila

(La habitación de al lado) 120 x 160 cm / 2011


El 3 de abril se inauguró la exposición “Los Días y la Pintura” del pintor Iván Fernández-Dávila en el Museo Pedro de Osma.  Nombre sugerente de esta exposición porque cuando iba de camino hacia ella me preguntaba “¿Cómo pueden ser los días de un pintor?”, “¿Qué nos puede decir sus pinturas acerca de sus días?” A veces intentamos contar nuestra vida y nos quedan cortas las palabras, inventamos hechos sin intención para hacernos creer que el día vivido ha valido la pena. Un pintor no necesita inventar, sus días son pinturas, quizá no pueda contarnos nada con el lenguaje por todos conocido, sin embargo basta un cuadro para expresar varias sensaciones pues toma al día no como un casillero vacío que se tiene que llenar de hechos y experiencias, sino que para él es un tránsito una vía que lo conduce hacia algo y en este caso, en los cuadros de Iván, nos conducen hacia él. Impera el autoretrato, se ve así mismo varias veces, tantas como uno puede verse en cada día que transcurre y no es aquél que se mira así mismo en un ejercicio narcisista  pues en los escenarios complejos en que se ubica (su estudio, su habitación), muestra como él se ve observando lo que lo circunda, buscando el lugar donde estuvo en algún momento. Le presté bastante atención a las miradas de sus pinturas pues según mi parecer es ahí donde se centra la perspectiva del que ve y de lo que cree cómo lo ven (o no). En los cuadros percibí firmeza como si hubiera deseado imprimir enérgicamente su realidad sobre el lienzo. Ver sus cuadros en conjunto fue una experiencia muy grata, la exposición va hasta el 26 de abril.











sábado, 25 de febrero de 2012

Cómo ver el cine de Claudia Llosa



El cine de Claudia Llosa será tema de debate cada vez que ella estrene una película o un corto cinematográfico y más aún si este destaca a nivel internacional.  La pregunta que cada vez se intenta responder es cuál es el fondo de sus películas, su intención, qué desea proyectar en ellas. Como cualquier trabajo creativo, esa labor siempre está en manos de quien las ve.

 Es evidente que la calidad de sus películas son superiores a las que se realizan en el país, esto se debe a la carencia de conocimientos técnicos necesarios de muchas producciones nacionales, requisito indispensable para que una película pueda ser considerada digna de competencia en certámenes internacionales y si bien hay otras que han recibido algún reconocimiento, no han despertado tanta polémica como el trabajo de Claudia Llosa. Quizás sea también por otros factores ajenos al cine, eso se le deja a los sociólogos y al tiempo, lo más importante es que todas estas opiniones parten en función a lo que creemos qué significa que un peruano se refiera a otro peruano en tierras extranjeras. Sin embargo, existen opiniones que desean guiar nuestra percepción de ellas  pues  se  ha dicho que la Teta Asustada y Madeinusa es  la mirada occidental y liberal de su directora, en el que “la protagonista es una joven andina que despliega un esfuerzo individual para superar una condición de desventaja. En ambas la colectividad que la rodea aparece como primitiva, o, en el mejor de los casos (La teta asustada), en tránsito hacia la civilización” (Emilio Bustamante) por otro lado, Gustavo Faverón nos dice del cine de Llosa que: 

“No nos pinta el cuadro que esperamos y no nos encandila con la repetición de una falsa grandeza peruana libre de conflictos; no nos conforta, no nos hace soñar que somos más de lo que somos, no nos hace más fácil vivir y no permite que nos olvidemos de las enfermedades de la nación: su dedo apunta hacia nuestros problemas, señala desencuentros, hace presión en las partes que nos duelan más: en la violencia social, en la marginación cultural, en el desprecio de género, en la segregación racial, en los abusos del Estado, en la brutalidad de nuestras relaciones como comunidad” .

Ambas opiniones se centran en aspectos importantes de su cine, pero distantes, uno  ve más al mensajero y el otro al mensaje. Es obvio que una película se nutre de la visión del cineasta, no se le puede atribuir que vea más allá de lo que su percepción le da, eso sería impostar, darle poca legitimidad a su trabajo. No se pretende analizar las películas, sino la manera cómo es que se valora el trabajo de una directora de cine que tiene notoriedad internacional. Por puesta de mano, su trabajo será lo que muchos vean por primera vez lo que es ser peruano (así sea una visión sesgada), lo que se vive en el país y la idiosincrasia de su sociedad. Ese es el temor de muchos al criticar su mensaje, acotando que aquella persona que lo da, no representa a la idiosincrasia del peruano. Eso es cierto, pero también es necesario considerar que ella sí representa al peruano que puede tener acceso a las artes, a la actividad creadora que tiene los estándares de calidad necesarios para trascender. Esa es la manera en que debemos ver su trabajo. La visión del peruano que ha podido desarraigarse de su tercermundismo, de ver a su propio país como algo ajeno, como una materia de estudio que pretende exponer al mundo. Su cine no es para los peruanos, no nos hallamos en él, no interiorizamos sus temas, no nos ayuda a formar una conciencia sobre lo que sucede en el país pues no hay identificación con sus argumentos. Ya que pertenece a la perspectiva particular de la directora de lo que viven las personas del ande (más aún, la visión no es una, difícil que la manera de ver las cosas de un cusqueño sea igual a la de un ayacuchano). Eso no es útil para un peruano, pero sí para el extranjero que nos quiere entender. El cine de Llosa es personal (no creo que pretenda más), un traductor de lo peruano, que explica con sus propias palabras lo que cree que vive el país. Eso es también válido, ya que mucho de lo que vemos de otros países es también esa visión. Los directores se arrogan el derecho de ver a su país y su nación a su manera, que otros no lo vean así no tiene relevancia para la apreciación de su obra. El cine de Llosa nos permite ver ese lenguaje necesario para comunicarnos con el resto del mundo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Acerca del Indulto a Alberto Fujimori



Creo que el debate sobre el indulto a Fujimori debería centrarse en lo que representa esta figura legal en la psicología social de los peruanos y eso me hace preguntarme ¿Cuántos han sufrido directamente las acciones de ese gobierno?, podemos hablar de corrupción y sus atentados a los derechos humanos, sin embargo la mayoría que desea (en las que me incluyo) que no se le dé el indulto no ha vivido las consecuencias directas de su accionar. Solo hemos visto como han vulnerado las leyes que se comprometieron a respetar dando una mala lección de lo qué significa detentar el poder. Pero qué gana el peruano con tener en la cárcel a Fujimori, Montesinos, Abimael Guzmán, Antauro Humala, etc. ¿Una lección moral?, ¿la idea de que la justicia funciona en el país?... sabemos que mantenerlos en prisión no cambia la realidad de la justicia en el Perú, no se da ninguna lección moral porque encontramos miles de casos donde somos realmente víctimas de la injusticia de nuestro sistema. Vivimos en carne propia la explotación laboral, los cobros injustos de entidades financiera, procesos judiciales interminables y de terminar, con sentencias nada favorables. La injusticia se manifiesta todos los días, en todos los aspectos que vivimos a diario y ¿cambiaría en algo el no perdonar a estas personas sus delitos?


No caigamos en la idea de creer que manteniendo en la cárcel a estas personas algo estamos demostrando, porque sería mejor hacer algo para que nuestro sistema judicial funcione. Nadie soluciona nada con estos "chivos expiatorios" porque eso es Fujimori. Cuando se demuestre que todo nuestro sistema es justo podemos decir que tenerlo en la cárcel lo es. Ahora eso no es cierto, hay muchas personas encerradas sin un juicio justo porque el poder judicial se va de vacaciones, así de absurdo somos. Tampoco creo que se le deba liberar, sino busquemos razones de fondo de porqué es debate su indulto. Los argumentos que sustentan la pretensión de su liberación que se refieren al hecho de habernos sacado de la hiper-inflación, la lucha contra el terrorismo y su vejez no deben ser consideradas porque eso es relativizar los delitos. Nadie ha sido librado de la justicia por hacer buenas acciones pasadas, se le condena por uno o varios actos determinados, una sentencia judicial no es un balance ni el recuento de una vida.

Creo que esa idea de relativizar sus delitos y que nos hace pensar en perdonar a Fujimori es justamente porque en el país no tenemos muy en claro qué es la justicia, porque no percibimos que nuestro sistema la avale.


martes, 29 de noviembre de 2011

"La Nueva Senda de la Libertad" Héctor Ñaupari (compilador)




Hace unos días se presentó el libro "La Nueva Senda de la Libertad - Cuatro ensayos liberales" compilado por Héctor Ñaupari, de la lectura del prólogo y dos de sus ensayos se infiere que dicho texto pretende esclarecer la idea de lo que significa el liberalismo, sobre todo en nuestro entorno que como dice Ñaupari, se cree que este término es un sinónimo de defensa de los ricos, en materia económica y de la defensa de los dictadores en materia política; además el hecho de creer que los liberales son conservadores y que sólo les preocupa el statuo quo y sólo piensan únicamente en términos de proyecciones y tendencias económicas, asimismo de ser un pensamiento "único" e intolerante". Angel Soto, en el prólogo aclara que lo que busca este pensamiento no es el mero consumismo sino que representa "la búsqueda de la satisfacción que va más allá de lo material y que abarca lo cultural e incluso lo trascendente: ser libre", y más bien se intenta que la libertad nos de la posibilidad de tener un pensamiento inclusivo, tolerante y que luche contra la "dictadura del pensamiento único" (el progresismo). Soto nos recuerda que mucha de la mala concepción que se tiene del liberalismo es "porque se los ha caricaturizado al referirse a este como un pensamiento económico que maximiza las ganancias y minimiza los costos a través de un "frío mercado"”.

Un detalle que me llamo la atención de este libro es su primer ensayo llamado “¿El Liberalismo es de Derecha?, ¿Qué es el Liberalismo?” de Dante Bayona, normalmente pensé que eran casi sinónimos pero el autor demuestra claramente que no es así porque el Liberalismo “se refiere a la forma en la que la gente debe comportarse en la sociedad”, obedeciendo a dos principios: Principio de la Propiedad Privada y el Principio de la No-Agresión”. Me detengo aquí porque me hace pensar en la situación que vivimos actualmente con el problema de las mineras y las comunidades, Dante explica:

“El principio de No – Agresión sostiene que es incorrecto usar la violencia contra gente que no ha iniciado violencia contra nosotros, y por tanto uno solamente está justificado a usar violencia si la otra persona nos ha atacado primero. La regla liberal de la autodefensa es clara: tú no me agredes, yo no te agredo; tú vives tu vida, yo vivo mi vida; podemos cooperar, pero sin violencia…

…Si dos personas quieren usar al mismo tiempo un mismo recurso escaso, esas personas pueden entrar en conflicto. La gente no pelea sobre un recurso abundante… 

El liberalismo dice que el dueño legítimo de un recurso escaso es el primero que tomó el recurso de la naturaleza sin quitárselo a nadie.”

Entonces, si el gobierno dice estar a favor del progreso justificando así las acciones en contra del derecho de las demás personas, no podemos tildarlos de estar de parte de los liberales, de los que están a favor del libre mercado sino más bien de los empresarios que son de derecha pero que no son liberales pues no podrían pasar por el derecho de propiedad de otros si es que antes no ha sucedido un intercambio voluntario entre las partes. Por eso el autor de este ensayo aclara:

“Ser liberal no significa defender a ciegas a todos los empresarios” ya que estos pueden ser corruptos y hacer que con su poder las leyes los beneficien. “El mercantilismo “de derecha” viola los axiomas básicos del liberalismo al usar la violencia de la ley contra gente que no ha iniciado violencia, y al no permitir las transacciones legítimas de la propiedad privada. Por eso debemos entender que el liberalismo defiende la libre empresa, pero no al empresario corrupto, no a los monopolios legales… Un liberal se opone a todas las leyes que impiden las transacciones libres y que obligan a unos a comprar de otros.”

Y aquí viene lo más importante del ensayo:

“… se puede decir que los liberales “tienen principios”. Los de derecha se adhieren a los principios liberales cuando les conviene”.

Este libro contiene muchas ideas esclarecedoras con respecto a lo que es el liberalismo. No creo que pretenda convencer a los convencidos sino educar a quienes no saben exactamente qué significa este término, limpiándolo del manto sucio que la política le ha puesto encima. 

No soy liberal, más bien social demócrata, pero la primera lectura de dos ensayos de este texto me ayuda a pensar en que no podemos obviar aprender más de algo de lo que se habla mucho ya que por más que se hable no quiere decir que se sepa todo de él. 

Un par de preguntas para quienes critican al Liberalismo o lo elogian: ¿Han leído La Libertad de Elegir de Milton Friedman o siquiera La Riqueza de las Naciones de Adam Smith? O al contrario, a quienes critican al Socialismo ¿Han leído y entendido a Marx? No basta con quedarse con los discursos panfletarios que pululan en los medios de comunicación y hasta en universidades, de ser así, ¿qué nos diferencia de los senderistas que coparon las ideas de sus distraídos seguidores con resúmenes antojadizos de su propia ideología?



lunes, 28 de noviembre de 2011

Consideraciones en torno a la Teoría de la Liberación



Recordando la Teoría de la Liberación de Gustavo Gutierrez (se debe hacer la aclaración que existen diversas versiones de la teología de la liberación y algunas de índole marxista) es inevitable no mencionar lo ocurrido en Nicaragua y al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que derrocó al gobierno represivo y violador de los Derechos Humanos de Somoza. En ese entonces, la Iglesia Católica (que años antes algunos obispos en Puebla intentaron deslegitimizar la Teoría de la Liberación y el trabajo pastoral asociado a ella, acusándola de marxista) criticaba la actividad que sus sacerdotes realizaban en las organizaciones de base como el arzobispo Oscar Romero que creía que la revolución (con algunas objeciones a sus planteamientos) ofrecía la alternativa de una vida más digna para los pobres de Nicaragua y que los cristianos debían por lo tanto de apoyarla.


Esto no agradó a la Iglesia Católica aduciendo que cualquier discurso que fundamente la revolución es marxista, por lo que la Iglesia solo debía ejercer una función de resistencia ante ella. Sino recordemos el furibundo discurso dado por Juan Pablo II que si bien no criticaba la Teoría de la Liberación en sí, quería evitar su mal uso que tergiversaba la verdadera función de la Iglesia católica. En palabras de Gustavo Guiterrez sobre la posición de JP II acerca de este tema declaró: “No se ha condenado la teología de la liberación, sino que se han indicado una serie de errores y desviaciones de la auténtica teología de la liberación evangélica... la teología de la liberación es útil y necesaria pero otra cosa es la politiquería y la instrumentalización ideológica de los pobres”. Tanto Juan Pablo II y Gustavo Gutierrez nunca le agradaron la idea de un sacerdote político, declarando G.G en el 2003 lo siguiente: “… la teología de la liberación no busca un sacerdote político, sino rescatar que en el mensaje mismo de Jesús está contenida la transformación de la sociedad para que sea más justa. En cuanto al Papa, diría que la opción preferencial por los pobres, que es el corazón de la teología de la liberación, ha sido algo que Juan Pablo II ha mencionado muchas veces en sus discursos.”


Descansan bajo la arena de Edward Chauca

La idea de la muerte no está en ella misma. Luego de fallecer, en nosotros no queda más que la nada. Así, todo aquello que reflexionamos o i...