Cuánta imaginación nos produce la soledad, mundos que no son muy distantes del que vivimos sólo que en ellos somos el único habitante, aterrado y desamparado. No somos más de lo que vemos y lo oculto en ese mundo irreal, es aquello que también se esconde de nosotros sin saber qué se nos presentará al dar la vuelta o al escarbar entre los escombros que misteriosamente divisaremos a los lejos. Uno es el explorador desorientado que busca la tranquilidad en aquello desconocido aunque sea una labor insensata. Ahí es donde nos percatamos que los mundos creados son más desolados que el real, un viaje centrípeto hacia uno mismo como el virus que viaja por el cuerpo que va a destruir.
viernes, 5 de abril de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Descansan bajo la arena de Edward Chauca
La idea de la muerte no está en ella misma. Luego de fallecer, en nosotros no queda más que la nada. Así, todo aquello que reflexionamos o i...
-
La propuesta poética de Carlos E. Luján Andrade en Soundtrack y Miles de Misiles configura una arquitectura bifronte en el sentido más liter...
-
Por Carlos Luján Andrade P aul Ricoeur , el filósofo y antropólogo francés plantea en este artículo el problema al interpretar textos ajenos...
-
La idea de la muerte no está en ella misma. Luego de fallecer, en nosotros no queda más que la nada. Así, todo aquello que reflexionamos o i...
No hay comentarios:
Publicar un comentario