domingo, 22 de julio de 2018

Lecciones extracurriculares

No sorprende la corrupción del sistema judicial. Todo profesional del Derecho sabe eso desde estudiante.Sin embargo, en las universidades no se la menciona con sinceridad. Si se toca el tema, se hace con cierto cinismo, tangencialmente y hasta en un tono de broma. La primera vez que practiqué en un estudio de abogados, el mismo primer día, la función con la que estrené mi espíritu jurídico fue acompañar a un abogado a ir a un juzgado y luego, a una comisaría. ¿Para qué fuimos?, pues para llevarles artículos de oficina a ambas dependencias. El abogado me contó las carencias de estas instituciones y que los mismos funcionarios debían financiarlas si es que no tenían los insumos para cumplir con sus deberes. Así que él les hacía "un favor" comprando estas cosas para que ellos después también le devolvieran ese "favor". Esa primera lección me hizo saber más de la diferencia entre el Derecho, la abogacía y la mutación jurídica que se ejerce en el país. Lecciones más descarnadas que las que me podían dar todos los tomos de Díez-Picazo, Recaséns Siches o Manuel Albaladejo.

Al final de una clase me acerqué a un profesor de Derecho Procesal Penal para comentarle un tema de coyuntura política porque quería una opinión al respecto. Solo me respondió con un: "yo creo que eso es obvio señor Luján, ¿usted es inteligente?, si lo es, ya tiene su respuesta". Y lo repitió una vez más mientras sujetaba su maletín y abandonaba el salón. No comprendí esa actitud distante, aunque meses después supe la razón. El profesor era miembro del grupo de jueces cuestionados por esa decisión de la que yo le pedí opinión. Claro, en ese momento yo no lo sabía y hasta me sentí avergonzado por haberlo cuestionado tan directamente.
Siempre el tema político era descartado por muchos maestros. Nunca quisieron ser interrogados y en diferentes circunstancias cancelaban cualquier intento de debatir el tema. La corrupción judicial no era materia y tampoco era algo que a los alumnos les preocupara mucho. Ahí aprendí que no todos los que estudian Derecho lo hacen para defenderlo, sino que también quieren su tajada, sacar ventaja de lo que están aprendiendo. Eso sí, nunca faltaron los alumnos que se atrevían de cuando en cuando a señalar al rey desnudo. Esas siempre fueron las mejores clases.

viernes, 13 de julio de 2018

Reflexión mínima futbolera

Uno ve lo que quiere aunque el asunto sea más que evidente. Ser objetivo no es suficiente porque está cubierto con emociones de las que es difícil zafar bajo determinadas circunstancias. Y ahora que estoy con la mentalidad futbolera mientras dura el Mundial, es inevitable pensar en las cosas que a veces observaba cuando me tocaba estar en una cancha de fútbol o fulbito en la universidad.
Cuando uno jugaba con otros compañeros, se hacían equipos y se distribuían de tal forma que en los dos lados hubieran igual cantidad de personas. Era lo más lógico. Cuando nos retaban y en el equipo rival faltaba uno, se cedía a uno de nosotros para que vaya al contrincante.

Yo no tenía la voz cantante porque los líderes siempre eran otros. Así que ellos decidían siempre o aceptaban la partida de uno de nosotros al equipo rival. Un jugador que siempre estaba de nuestro bando era un muchacho muy hábil y a mi parecer, era un plus tenerlo en el equipo. Sin embargo, cuando sucedía estos inconvenientes de tener al rival incompleto, decidían que él se vaya al otro equipo o no hicieran resistencia cuando él se mostraba voluntario para irse. Yo desde el otro extremo renegaba, gritaba, reclamaba diciendo que no deberían permitir eso porque nos colocaban en una evidente desventaja. Pero no me hacían caso. Les explicaba que era el que tenía más visión de la cancha, que encontraba espacios para el pase, sabía parar la pelota en el aire con precisión, dribleaba con facilidad y tenía una cabeza fría impresionante. Un jugador silencioso, pero letal. Podía hacer del equipo rival un equipo eficiente. Me consta. Hizo que nos ganaran un grupo de papanatas en varias circunstancias. Y la verdad es que cada vez que jugaba en contra, perdíamos.
Siempre hice hincapié en ese detalle pero nunca encontré respuesta. No sé si alguna vez alguien me contestó, pero la mayoría de veces era silencio de mi equipo ante mis observaciones y de él mismo ante mis reclamos. O quizás me dijeron algo que no me convenció y por eso no lo recuerdo.
¿Qué podía pasar en la cabeza de los jugadores o este jugador? Es un enigma que aún me atormenta.






🤔🙄😟

Campeones mundiales del nacionalismo


Ahora resulta que se critica en nacionalismo croata y se prefiere la variedad étnica francesa cuando queremos alentar a un equipo de fútbol. No hay que simplificar estos asuntos porque son más complejos de lo que parecen. Imaginen una nación a la que reprimen su identidad por cuarenta años y cuando se quieren separar de su represor les meten tanques y los matan. ¿Qué hace un pueblo cuando otro alude a su nacionalismo para hacerte desaparecer? ¿Alentar la diversidad, la tolerancia, la pacífica convivencia? Que yo sepa, por ejemplo, en las guerras en las zonas de los Balcanes, Croacia no invadió Serbia, ni Bosnia para someter a los demás a su voluntad. Qué generaciones de croatas habrán sido criados en medio del odio y la muerte. ¿Qué va exacerbar una bandera en un equipo de fútbol luego de la masacre de la que fueron víctimas? ¿Un himno huachafo o una marinera festiva? ¿Todos quieren que el fútbol se festeje con bailes de postal y la buena onda?¿En qué mundo viven?
¿Francia?, país multiétnico. Bien por esos chicos que a pesar de vivir en un país discriminador y racista, que se resiste hasta de reconocerlos en toda su dimensión como franceses, intentan darle una alegría a una nación que los desprecia. Claro, hinchemos por un país que celebrará el gol de un hijo de inmigrantes, pero cuando ese mismo hijo vaya a pedir un derecho, lo tratarán como ciudadano de segunda clase.
Yo le voy a Croacia por una simple razón. ¿Qué lección le dio a Francia la Copa del mundo del 98? Esa selección capitaneada por uno de los mejores jugadores de la historia como fue Zidane. Un jugador de origen argelino. Copa del Mundo que el presidente Jacques Chirac dijo que era el triunfo de una Francia “tricolor y multicolor", pero luego qué pasó... ¿qué posición ocupa la extrema derecha en Francia en los últimos años?
Ahora dirán: criticas el nacionalismo francés y apoyas a una Croacia con tendencias nacionalistas. Eso sería una exageración. Croacia es un país joven, intenta reafirmar su identidad luego de que muchas naciones los han sometido por centurias. Decir que apoyar a Croacia es apoyar a los herederos de la Ustacha es una payasada y de un dramatismo ridículo.
Al final, solo es fútbol. Qué lección le dará a una nación como Croacia ganar una copa del mundo, pues no lo sé. ¿Qué le dio a España? Por decir algo, durante el Mundial de 2010, las causas separatistas se enfriaron. Todos se sintieron españoles y eso no es poco.

jueves, 28 de junio de 2018

La eliminación alemana y las conspiraciones mundiales.

Las teorías de las conspiraciones son divertidas. Sin embargo, algunas veces arañan la verdad, aunque sea por un hilo. La eliminación de Alemania del Mundial de Rusia no ha sido extraña para algunas voces. Más aún, no ha sido nada raro que EEUU no haya clasificado. Su no clasificación ha sido contra todo pronóstico, considerando la gran inversión económica que medios de comunicación y empresas gringas ya habían hecho. Algunos especulaban que la Fifa presionó para que no asista a este campeonato luego de que este país sea el que provocara con sus investigaciones el Fifagate.

En fin, otro asunto es la participación de Alemania en este Mundial. Recordemos que Unión Soviética no asistió a Alemania 74 y no precisamente por no clasificar en la cancha, sino que se resistió a jugar en Chile el partido de vuelta por cuestiones de seguridad. Así, en un vergonzoso partido, Chile jugó solo en su estadio y aseguró su clasificación. Rusia a Alemania 2006 no clasificó. Ahora, qué tiene que ver con esto. Que quizás se le haya pedido que este país no vaya a Rusia, pero al ser el último campeón del mundo y de la copa Confederaciones (realizada en Rusia) como que no tuvo alternativa. Lo más salomónico era que se vaya en primera ronda y así lo hizo. Es raro que luego de mostrar un fútbol de tan alto nivel antes del Mundial, haya jugado con tanta imprecisión y falta de estrategia. Ya hemos sido testigos que la pasión futbolera sobrepasa las tribunas. No crea conflictos directos, sino que incuba resentimientos profundos. Una goleada puede ser tan ofensiva como una pérdida territorial en un conflicto bélico.

La fuerzas oscuras de la Fifa vuelven a cubrir el Mundial con su manto de intrigas. Desde tiempos inmemoriables los mundiales han tenido cuestiones poco claras que ni el VAR podrá despejar. 😂🤔😲😵

La experiencia futbolística española.


En una conferencia de prensa que dieron los jugadores de España luego de su eliminación en primera ronda de Francia 98, Luis Enrique hablo furiosamente ante las críticas que les estaban haciendo. Mencionó que de dónde sacaban tantas expectativas con respecto a la selección, que si nunca habían sido campeones del mundo y apenas tenía una Eurocopa de hace más de 20 años, un poco más y decía el "me tenés podrido" de Markarián. De esa forma intentaba eliminar la presión que esos futbolistas sentían en ese momento.


Es sintomática la narración del comentarista español luego de la eliminación en cuartos de final en el Mundial de 1994, luego del segundo gol de Roberto Baggio a los 41 del segundo tiempo que prácticamente los dejaba fuera:

"¡Qué injusticia!, siempre nos pasa igual, en el 86 contra Bélgica, en el 90 contra Yugoslavia y aquí, es increíble, la verdad..." Al final del partido se lamenta: "¡Qué injusticia!, ahora no hay que hablar ni de tácticas, ni de entrenadores, ni de jugadores, hay que hablar de mala suerte. España ha hecho absolutamente de todo para pasar de esta ronda, el mejor partido y ha sido una injusticia terrible, terrible..."

Y recuerden que lo que cito es del Mundial anterior al de la eliminación en Francia 98. Es decir, fue más dramático aún quedarse en primera fase con esos antecedentes.
La historia tiene un final feliz. El siglo siguiente España obtuvo dos Eurocopas (2008, 2012) y su primer Mundial (2010). El camino hacia la gloria es tortuoso. Para todos lo es.

Patriotismo de estadio

A veces cae mal ese patriotismo banal. Poco me ha conmovido ver a la gente entonar el himno o una canción criolla en estadio extranjero. Pocas veces he visto esa solidaridad masiva en nuestro propio país que se le ha dado a una selección de fútbol en otros ámbitos. Más aún, cuando en ese mismo momento que "todos se unían por la selección", instituciones privadas y públicas estaban mendigando unas cuantas frazadas para que la gente que vive en zonas altas no se mueran de frío. Claro, el aplauso y el griterío son gratis.


Apenas al peruano le pides un sol de bolsillo para ayudar al otro mira hacia el lado contrario. Somos del aplauso fácil. Por eso no extraña que fallen un penal y no escatimen en insultos y graves calificativos cuando segundos antes lloraban de emoción por un gesto conveniente.

Esa gente que lucía su camiseta de la selección en un estadio lleno, vociferando y botando baba en cada grito, me recordaba a esos feligreses que cantan a viva voz una canción de cristo todos lo fines de semana en la capilla con la intención de borrar de la conciencia su mezquindad cotidiana.

domingo, 24 de junio de 2018

Aproximaciones a Memoria de Felipe. Novela de Miguel Ildefonso.




Aproximaciones a Memoria de Felipe.
Novela de Miguel Ildefonso. (*)


Por Carlos E. Luján Andrade


 “Algunos dicen y cantan y callan y andan y siente y duermen su nostalgia,
tan persistente como inútil. Algunos creen que la nostalgia pierde su contenido
con el tiempo,  que arde a fuego lento y se torna en verdad devoradora
porque ya no guarda relación alguna con un hogar concreto.
Yo soy de los que piensan así.”

(Herta Müller)


Cuando somos infantes, nuestros padres hacen un juego donde esconden objetos o a ellos mismos detrás de una manta o de sus manos. El bebé al no ver dichos objetos o no vernos, comienza a sentir el miedo al abandono al creer que aquello visto ha desaparecido para siempre. Sin embargo, este juego aparte de desarrollar otras capacidades del niño, nos ayuda a saber que existen objetos que no están a la vista. Ese ejercicio también nos ayudará a enfrentar la llamada crisis de los ocho meses en la que sentiremos la ausencia de los padres. Así, nosotros de alguna forma ya tendremos una idea acerca de lo que es la memoria y los recuerdos. Imaginando que aquello que ya no percibimos aún existe. Y la existencia la podemos definir no solamente con lo visto en el presente, sino tanto en la proyección del futuro como del pasado. En la novela Memoria de Felipe de Miguel Ildefonso, vemos dicho ejercicio tan personal como único. La reconstrucción de un mundo que ya no vemos o que nunca lo hemos percibido, sin embargo, sufrimos las consecuencias de dicha existencia. Es entonces que el personaje, Felipe, busca los porqués. El principal, el de su miedo. Es así que el mismo nos dice que en el fondo la memoria es una lucha contra el miedo. Y es por eso que en todo este viaje literario que nos presenta el libro, nos muestra la inquietud de Felipe por escribir sobre la violencia política de nuestro país siguiendo el consejo de un onírico Bukowski en el que le dice que se combate el miedo a la muerte con la literatura.

Nos enteramos de la memoria de Felipe en sus retazos de vida. Sus experiencias intermitentemente contadas a su amigo Bernardo, nos ayuda a entender su exploración. Y que si bien nos narra hasta lo más sentimental de cada experiencia, sólo podemos tomar cada una e intentar armar un rompecabezas aun faltándonos muchas piezas. Y es que la vida de Felipe es esa figura imaginada al que solo unos rastros nos pueden dar una seña de lo que es o fue.

El origen de la identidad de nuestro personaje es producto de una desgracia. Recogido por una mujer amorosa luego del terremoto en Yungay hace que tal evento marque lo que será una vida llena de destrucciones y construcciones. Lo narrado por Felipe está repleto de sentimientos complejos e intensos, de aprendizaje y desencuentros.  El espíritu errante lo separa de todo aquello de lo que quisiera aferrarse. La relación con la enigmática e inquieta Daniela, las tertulias claustrófóbicas con Serafín o ese huir constante de cada episodio de su vida, lo hacen  colmarse de recuerdos y melancolía. Cada episodio concluye con un abrupto término, apasionado, que lo hacen abrir más la brecha entre lo que busca y lo que él es. Vive, explora, camina por tierra firme de la realidad y aquello que no puede ver, lo sueña, porque hallamos mucho de Felipe tanto en lo que nos cuenta como en lo que sueña.

Y con Serafín, sus testimonios también tienen un valor supremo para Felipe, en él espera hallar respuestas pues comprende que la realidad violenta vivida lo sobrepasa y más aún, sabe que, parafraseando a Ricoeur, citado por Elizabeth Jelin: “Nunca estamos solos” – uno no recuerda solo sino con la ayuda de los recuerdos de otros y con los códigos culturales compartidos aun cuando las memorias personales son únicas y singulares. Esos recuerdos personales están inmersos en narrativas colectivas…”

Sus raíces fueron sepultadas por un terremoto, sus primeros recuerdos son de una niña que nunca más vio haciéndolo comprender que de todo aquello que recuerda, eso es lo más cierto y que con ella empezó su vida. Y es que en el ejercicio de la memoria sentimos la inquietud por hallar una identidad ya como lo dijo Michael Pollack, también citado por Elizabeth Jelin: “La memoria es un elemento constitutivo del sentimiento de identidad, tanto individual como colectivo, en la medida en que es un factor extremadamente importante del sentimiento de continuidad y de coherencia de una persona o de grupo en su reconstrucción de sí mismo”. Felipe batalla por encadenar los recuerdos como eslabones que lo permitan sujetarse a un origen. Es en esa exploración que tanteamos la realidad y la forzamos, porque al vivir para recordar creamos otros recuerdos y si estos tienen esa carga sentimental, la tarea por hallarnos se hace más pesada y frustrante donde al final solo deseemos tirar todos los pertrechos de emociones y tragedias para andar deambulando por un desierto hasta que la sed nos desplome sobre la arena, porque como diría Ricouer: “la memoria es el presente del pasado”.

En Memoria de Felipe, Ildefonso representa un fondo real, uno que hemos visto y sentido. La dictadura de los noventas, los abusos del poder, las injusticias sociales, la pobreza y la fauna urbana que sirven de un trasfondo que se respira y que también ahoga. La destacada experiencia poética del autor hace inevitable la representación de una época violenta para el país como el sufrimiento personal del personaje principal. Es así que la estructura del libro me hizo recordar en muchos pasajes al texto confesional de Hiperión a Belarmino de Hölderlin o también a sus evocaciones a Daniela, las que lanzaba hacia Diótima casi al final de tan entrañable obra. Y es aquí donde también quisiera compartir un pasaje de este libro que en parte lo identifico con la búsqueda de Felipe, que en su recordar lo lleva más allá de lo que desea encontrar:

“¡Oh error eterno! Pensaba para mí “¿cuándo escapará el hombre de tus cadenas?”
Hablamos de nuestro corazón, de nuestros planes, como si fueran nuestros, cuando es una potencia extraña la que nos abate y nos echa a la tumba a su gusto, y de la que no sabemos ni de dónde viene ni adónde va.
Quereos crecer y extender hacia arriba nuestros troncos y ramas, pero son el suelo y la tormenta los que nos conducen en otra dirección, y cuando el rayo cae en tu copa y te hiende de arriba abajo hasta la raíz, ¡pobre árbol!,¿qué puedes hacer?
Así pensaba yo. ¿No te gusta quizás, Belarmino?
Pues tendrás aún que oír otras cosas.
¡Esto, por ejemplo, amigo mío!: lo triste es que nuestro espíritu toma tan de buen agrado la forma del corazón extraviado, conserva tan a gusto la tristeza fugaz, que el pensamiento mismo, que debía ser quien sanara los dolores, se pone él también enfermo, que el jardinero se rasga a menudo la mano en los rosales que debía plantar.”

Felipe inicia una travesía en su memoria, encalla, se hunde, se reincorpora una y otra vez. Se lanza a lo desconocido, viaja por nuestro país, en el que uno tiene que andar por lugares casi ignotos para llegar a lo conocido. Y es que su inquieto corazón lo llevaba a navegar en la oscuridad tal como lo decía su amigo Bernardo, que él vivía en un “laberinto ciego” que pugnaba por escapar, porque al igual que Hiperión, dice a su amada que todo se ha vuelto oscuro a su alrededor. En Felipe no hay una patria que nazca en un solo lugar, él sabe que esta se encuentra en todos lados y que en esas partes existe un todo inteligible, poético y real. En una marcha contra la dictadura, en la prisión y los recuerdos del presidiario, en las calles lúgubres de ciudades pisoteadas por el olvido donde solo puede reconocerse en el amor pasajero de una mujer también olvidada. Porque nuestro personaje va solo con su ímpetu y sus ansías de reconocerse a sí mismo. No lleva más que sus recuerdos y sus sueños, parafraseando a Herta Müller, todo lo que tiene, lo lleva consigo.

La patria de uno mismo está en la memoria, viviendo con la esperanza de poder hacerse una idea de qué fue aquello que generaron las cicatrices de nuestro pasado, pero el corazón de Felipe también se llega a cansar. Él renuncia a su novela, renuncia a lo que buscaba. El autor le increpa:

“Te abandonaste en esta costa, y para obtener esa libertad total de tu anarquismo, contemplabas la curvatura terrestre, la libertad a medias; en otras palabras, dejaste atrás, tú también el pasado, sepultando tu memoria. Y por eso querías ir más allá, sin detenerte, como huyendo, anotando en tu débil memoria que queda -¡o sea esto!- la ruta de un camino que ya no existía, pero tratando de ser un buen navegante justamente para perderte  (perderte de mí, perderte de todos). ¿Con qué fuerzas te movías?...”

Sin embargo, tampoco importa el destino de su travesía, en su trayecto descubrimos el escape del origen, del desastre, de su naufragio y también del olvido. El espíritu de Felipe se eleva sobre la materia, como la luz, al igual que el bien, carente de cuerpo, como lo mencionaba nuestro personaje. Y es que la historia de ese cuerpo no es trascendente. Al igual que el Hans Castorp de la Montaña Mágica: “Las aventuras de la carne y el espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne”.

Lo que nos muestra Memoria de Felipe es que la historia personal es nuestra historia sentimental y confesional. Dejada en testimonios de lo que fue su existencia, y que esa existencia es para nosotros el tronco vital movido por los azares del destino y que nos enrumba hacia la desventura o hacia los placeres ignotos. Finalmente, sabemos que algo encontraremos y que no nos extraviaremos, y si bien Felipe se pierda en el olvido, “sabemos que este no es ausencia o vacío, sino es la presencia de esa ausencia” (Elizabeth Jelin). Lo extrañaremos como un buen recuerdo, pues no se perderá, ya que al igual que Hiperión, esto es imposible, y hallará el camino hacia el amor, imaginando que Felipe dirá sus mismas palabras: “recorreré los astros durante milenios, adoptaré todas las formas, todos los lenguajes de la vida, para volver a encontrarte una sola vez. Pero pienso que lo que es semejante no tarda en encontrarse”.



(*) Texto leído el día de la presentación del libro.




Descansan bajo la arena de Edward Chauca

La idea de la muerte no está en ella misma. Luego de fallecer, en nosotros no queda más que la nada. Así, todo aquello que reflexionamos o i...