martes, 16 de octubre de 2018

Dilema mundano

Normalmente me siento en las bancas de los parques a mirar a la gente o a leer un libro y me es casi imposible ver a alguna persona sola que esté simplemente haciendo lo que describo. Sin embargo, un día, cuando era más ingenuo -tecnológicamente hablando- vi a varias personas sentadas por todo un parque en completa soledad y me agradó la idea de que estuvieran disfrutando una tarde al aire libre simplemente mirando a la nada. Triste fue mi decepción al percatarme que hablaban con alguien con el dispositivo manos libres. Cuando estudiaba en la PUCP hacía lo mismo hasta que una vez me senté en una banca que se encontraba al frente de no sé qué edificio administrativo, habré estado por una hora simplemente ahí, sin hacer nada y de pronto se me acerca el vigilante preguntándome si buscaba a alguien. Aquí no le puedo echar la culpa a la tecnología, ya que en ese entonces tampoco veía a la gente sentada en soledad, no eran aún las épocas de Youtube o Facebook, pero las personas tenían una alergia a estar solas que si mal no recuerdo no podían ni ir a almorzar solas o tomar una taza de café. Entonces, cuando ves a uno que solitariamente observa el entorno, piensas lo peor: es un acechador, un terrorista o un perdedor quien no tiene a nadie que lo acompañe. La soledad está mal vista, con sospecha, y lo más lamentable es que uno prefiera la compañía de un aparatito del tamaño de una calculadora a estar con uno mismo.

martes, 9 de octubre de 2018

Sobre los buenos libros

Para determinar si hemos leído un buen libro o no, es preciso un tiempo de espera. Así, dejaremos que la impresión por haberlo leído se asiente en el interior de la experiencia. No hay palabras más ciertas como las escritas por Schopenhauer:
"Hallándose de viaje, sucediéndose rápidamente las curiosidades de toda especie, el alimento intelectual de afuera es tan fuerte, en ocasiones, que no se tiene tiempo de digerirlo. Se lamenta que las impresiones fugaces no puedan dejar duradero rastro. Sucede como en la lectura; ¡cuántas veces no nos dolemos de no retener, y eso a costa de grandes esfuerzos, en la memoria nada más que la milésima parte de lo que leemos! Pero ha de consolarnos en ambos casos que tanto lo que se ha visto como lo que se ha leído impresiona el espíritu antes que lo olvidemos, formándole y nutriéndole; mientras tanto, restando únicamente en la memoria la broza y lo inútil, colma su vacío con una materia que le es por entero extraña, pero que nada aporta a su esencia".
El mal libro puede ser correcto, es decir, estar bien escrito, como un vaso de vidrio bien hecho porque es uniforme, transparente, sin burbujas, sólido y útil. Sin embargo, mientras no contenga nada, sólo servirá para colocarlo de cabeza en algún estante de la cocina luego de lavarlo. Lo que llega a nuestras impresiones es su contenido, el líquido exquisito o amargo que se nos proporcione en él.Eso es lo que se quedará en nuestro paladar por un buen rato, dejando del lado la textura que sentimos al sostener su recipiente. O viceversa, los más exquisitos vinos pueden estar largo tiempo atrapados en toscas barricas de roble. El lenguaje es un instrumento así como lo es un recipiente, pero no se basta a sí mismo para dejar una fuerte impresión en nuestras sensaciones.

sábado, 6 de octubre de 2018

¿Urresti para Lima? Elecciones municipales 2018

No sé cuál será el impacto de la sentencia contra Urresti. Conversando con la gente, algunos dicen que votarán "por su seguridad". Lo irónico del asunto es que un candidato, conductor de un programa policial, haya contribuido a generar ese clima de inseguridad en la ciudad. No es poco que siempre exista material para ser emitido en su programa. Lo que no pudo mantener es la idea de que pueda hacer algo al respecto. Reggiardo se valió de una imagen trivial de lo que es combatir la delincuencia. Poco a poco la gente se ha dado cuenta que desde un set de televisión no se derrota el crimen y dirigieron su vista a ese efectivo policial que arriesgaba su vida por evitar un delito que aparecía en la pantalla.
Urresti representa a ese individuo que tuvo que tomar decisiones complicadas para cumplir su misión, decisiones en muchos casos equivocadas que lo llevaron a ser procesado judicialmente. La imagen que proyectó hace dos días, es la de una persona común y corriente aceptando su destino. Y mediáticamente impacta. Combatir la delincuencia de mano propia pone en entredicho valores y creencias. La gente sabe que alguien tiene que hacerlo porque ellos no quieren responsabilizarse de las consecuencias.
Obviamente, Urresti es un outsaider político, una persona sin ningún tipo de experiencia en gestión pública que implique algo más que el cumplimiento de órdenes y la represión. Y nada de lo dicho anteriormente garantizará que sea un buen alcalde. Esa es la característica de estos forasteros de la política. Él solo "desarrolla su papel de líder, ajeno a la política misma (...), aparece siendo eficaz; es decir, brindando soluciones, no importa a qué precio, que los partidos no habían sabido ofrecer. Su fuente de legitimidad son, por eso, los resultado aparentes." (Nicolás Lynch, citado por Umberto Jara en El Outsaider)
De salir elegido el día de mañana, los limeños continuaremos con la idea de que nos guste el político que nos miente más bonito.


Y no aprendemos. Pasamos la página muy rápido. Eso es ignorancia. Cuando era pequeño y mi papá se preocupaba por mi rendimiento en matemáticas, me preguntaba si sabía bien la lección para el examen. Yo le decía que sí, que no tenía ni nervios. Él me decía que por eso se angustiaba porque la ignorancia es atrevida.  Ese es el punto principal. Los ciudadanos al no saber o querer enterarse de la trascendencia de la elección de los líderes políticos, no toman en serio su voto. Y no hablo de comenzar a ver sus programas de gobierno de cada candidato, sino que es algo que comienza años antes. Contrastar información, averiguar más profundamente las implicancia de una buena o mala gestión pública, hasta algo de historia de los medios o de la política peruana reciente. Con ese conocimiento previo podrá evaluar con responsabilidad las propuestas presentadas. Y mejor aún, podrá defender su voto con seriedad y altura. Es desesperante escuchar o ver a la gente repetir como loros lo que alguien desinformado les dijo y por supuesto, que también les conviene. Yo hasta les he pedido que tengan algo de amor propio y saquen sus propias conclusiones.

viernes, 5 de octubre de 2018

La virtud y el fútbol

No voy a negar que en algún momento de mi adolescencia quise negar el gusto por el fútbol desde que leí a Borges refiriéndose a ese deporte. Así como cuando quise ser agnóstico porque creía que un individuo que se dice inteligente no puede tener religión alguna. Gran ingenuidad que con el pasar de lo años me hizo saber que tanto la fe como el cariño hacia una religión o actividad son inamovibles si es que te han sido enseñados con pasión y buenas intenciones.
Desde pequeño vi que para muchos amigos un partido de fútbol jugado en el recreo donde se pateaba una tapa de plástico era tan importante como intenso. Esos patios era una Bombonera todos los días. Aún recuerdo las veces que ante un penal que se cobrara en un solitario parque y mi compañero estaba apunto de patear, cerraba los ojos con el corazón atragantado. O la felicidad que sentía cuando los de mi equipo se me venían encima las pocas veces que metí un gol (casi siempre paraba en el arco o defendía)
También viene a mi mente cuando veía jugar con destreza a mi padre en las canchas del hospital Augusto B. Leguía del Rímac o sentado con él al frente de una televisión. Escuchar sus reclamos a la pantalla en donde me enseñaba cómo se debe apreciar con inteligencia ese deporte más allá de fanatismos irracionales (¡cuántas veces han dudado de mi afición por el Alianza Lima por las innumerables quejas que siempre he dicho cuando este equipo ha jugado mal!).
Y así ejemplos hay muchos. No se puede obviar a un deporte en donde hemos vivido la alegría o la tristeza con la misma intensidad. Más aún, que esos mismos sentimientos son vividos por gente que uno quiere demasiado. Si la selección peruana saca resultados positivos en estos dos últimos partidos, no me alegraré por esos jugadores, ni por un país entero que no conozco, sino por las personas que me enseñaron las virtudes de ese deporte, porque ellos tendrán aunque sea por un instante un poco de felicidad.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Respeto al buen razonamiento

Algo que he ido aprendiendo en estos años es valorar la inteligencia de un individuo por su capacidad de relacionar diferentes tipos de conceptos. Mientras más conozca y más los haga interactuar entre ellos, sus ideas son amplias y porosas. Repletas de tentáculos o eslabones abiertos a sostener otras ideas que le ayuden a construir propuestas sólidas y claras. Caso contrario, son solo altaneras norias que dan vueltas y vueltas en sus mismos argumentos. Seres aferrados al entendimiento de sus primeros y únicos conceptos que quizás tampoco les pertenezcan. No basta la lectura para curar ese miedo porque el temor estará en encontrarse con razonamientos bien planteados que los hagan dudar de ese primer amor intelectual. Aquellos solo leen de lo mismo una y otra vez reafirmando el enamoramiento por sus postulados. Sus biblias mentales que siempre sostienen bajo el brazo y con las que le dan misa a sus pares.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La Lógica del Robo

Una vez escuché decir a un delincuente que la razón por la que robaba celulares en un paradero era debido a que no tenía para vivir y que a la persona a la que le quitaba su teléfono al día siguiente lo veía con uno nuevo. Así que su conclusión era que la víctima tiene para comprarse otro y él no tiene nada. Claro, no pensó en que quizás esa persona se habrá endeudado para adquirir un aparato nuevo.Ese tipo de explicaciones no las comprende pues inmediatamente piensa en que al menos tiene para prestarse dinero y él no. 

El que roba y se justifica, siempre intentará sentirse víctima del sistema que lo excluye, de que las leyes lo oprimen y que la justicia no es tal. Por lo tanto, ellos imponen sus propias normas, su propia ética que reclama reconocimiento y comprensión porque viven en la pobreza. Es ese resentimiento que los convierte en individuos peligrosos pues no tienen los límites que la mayoría de ciudadanos hemos aprendido y aceptado. No puedo negar que sus explicaciones pueden tener sentido en algunas oportunidades pero no son justificadas en absoluto pues las razones que exponen sólo los considera a ellos como lo únicos afectados, olvidándose que viven en una sociedad donde todos también queremos lo mismo que ellos desean. Y de la misma manera vemos en el otro extremo, a los delincuente de saco y corbata, en el que la ambición los lleva a cometer los mismos delitos porque también asumen que el sistema no les deja enriquecerse tanto como ellos creen que merecen.

 El comportamiento inmoral o amoral del delincuente expone la naturaleza humana del hombre anterior a la civilización, en donde la ley del más fuerte imperaba. Así, estos individuos al sentirse superiores al resto, imponen su ley -que no la dan a conocer a menos que los atrapen- porque no les dejan obtener lo que desean.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Keiko y cuatro gatos

Ya es conocido el vídeo donde Keiko le habla a unos cuantos despistados en plena calle. No dejaba de ver lo absurdo del uso de toda esa escenografía. En la plaza San Martín he visto a los charlatanes hablarle a más gente sin necesidad de micrófono ni tarimas. Y algunos dirán que no importa que sean tres o cuatro, no hay motivo para no dirigirse a ellos como si fueran miles y estarían en lo cierto. Sin embargo, eso sonaría bien si fuera un candidato que recién surge o del que no sabemos nada, hasta romántico se vería. El perrito que estaba casi a los pies de Keiko hacían más desoladora la imagen. Eso me trae a la mente la anécdota que siempre cuentan sobre la primera presentación del grupo estadounidense de punk, Los Ramones. Ellos se presentaron en un pub, el otrora CBGB (que aún no era lo que fue), ante el dueño del local, tres borrachos y un perro que se había colado. Nadie los escuchaba, pero ellos se tomaron tan en serio su música que poco o nada les importó quienes los estaban viendo.
Eso también vale, pero Keiko ya tiene millones de soles invertidos en su imagen y una campaña política inacabable que debe tener unos quince años, y todo eso para terminar así es realmente patético. Ojalá que los ciudadanos puedan ver en su carrera política como un manual de lo que no se debe esperar jamás de un político. Y más triste aún es escuchar las palabras dichas en ese mitin. Prácticamente se quejaba de que la acusaban de causar todos los males políticos del país, diciendo que los culpables son otros y que no lo querían ver. Debería ver ese monólogo de la Hora 25 donde Edward Norton ante un espejo le echa la culpa de todos los males que vive al resto para terminar con un célebre: "No, jódete tú Montgomery Brogan. ¡Lo tenías todo y lo echaste a perder…! ¡Tú, maldito estúpido!”




Descansan bajo la arena de Edward Chauca

La idea de la muerte no está en ella misma. Luego de fallecer, en nosotros no queda más que la nada. Así, todo aquello que reflexionamos o i...